Alibaba en Bangladesh: el poder digital de Daraz sin bandera

Alibaba-Daraz en Bangladesh ejemplifica cómo el proyecto de la Ruta de la Seda Digital consolida poder mediante plataformas digitales, genera crecimiento y spillovers económicos, pero también refuerza la dependencia tecnológica y asimetría estructural dentro de la arquitectura digital china transnacional.

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Cuando Yuk Hui presenta en su libro La pregunta concerniente a la tecnología en China (2016) el concepto de cosmotécnica, no se refiere simplemente a la tecnología como instrumento, sino a la relación entre el orden mundial técnico y el orden cosmológico. Respecto a ello, sostiene que cada civilización desarrolla su propia articulación entre su mundo, las normas y las técnicas, es por ello por lo que la tecnología no es neutral, sino que encarna una visión del mundo. Esta idea puede trasladarse al caso de Alibaba-Daraz en Bangladesh ya que permite comprender que el comercio electrónico no es únicamente la causa de su expansión, sino la inserción de una forma específica de la racionalidad tecnológica china dentro del tejido social bangladesí.

La adquisición de Daraz por Alibaba en 2018, no representó solamente una acción corporativa, sino la incorporación de Bangladesh a un ecosistema digital cuya lógica se gestó en el contexto chino cuya directriz es la integración vertical del comercio, pagos, datos y logística; la coordinación algorítmica de visibilidad y la captura sistemática de información transaccional. Esta arquitectura de poder responde a una cosmotécnica particular, donde eficiencia, armonización de flujos y centralización de datos se integran bajo el principio de optimización sistemática desde China.

Desde la consolidación de Daraz-Alibaba, las pequeñas y medianas empresas bangladesíes han accedido a un mercado ampliado, a infraestructura logística más eficiente y a herramientas digitales que difícilmente habrían desarrollado de manera autónoma. La reducción de tiempos de entrega, la formalización parcial de vendedores y la transición progresiva hacia pagos digitales han dinamizado sectores comerciales y periurbanos. Es desde esta perspectiva que esta plataforma digital ha desplazado a empresas de e-commerce como Chaldal, Evaly, Pickaboo o AjkerDeal del mercado bangladesí para favorecer la competencia sistemática en precios y productos digitales ofrecidos, pero también como vector de modernización en este país. Sin embargo, lejos del balance de costo-beneficio, hemos de recuperar el orden técnico (propuesto por la cosmotécnica) ya que como modo de organizar la realidad económica, tanto las reglas algorítmicas de visibilidad, los estándares de reputación y las métricas de desempeño han definido qué productos se ofertarán, qué vendedores prosperarán y qué comportamientos se penalizarán en el mercado bangladesí por cuanto que Daraz-Alibaba reconfigura parámetros externos de muchas pymes de Dhaka, pero éstas no determinan la arquitectura de poder digital

Así, la gobernanza de datos no desaparece, sino que se desplaza hacia un centro transnacional logrando que Bangladesh obtenga acceso a tecnología y mercado y China consolide nodos dentro de su arquitectura digital regional. No se trata de colonización clásica, ni neocolonización y menos de imposición militar, sino de articulación de flujos porque la logística inteligente y los sistemas de pago funcionan como mecanismos de coordinación que vinculan territorio y consumo bajo esta lógica operativa.

Esta dinámica es más sutil que las formas clásicas de dominación asociadas a Occidente. En términos políticos, China no interviene directamente en la soberanía nacional ni condiciona explícitamente decisiones estatales a través de Daraz-Alibaba: no existe administración territorial ni control formal de las políticas públicas bangladesíes. No obstante, la plataforma consolida estándares tecnológicos que estructuran la circulación de bienes, capitales y datos. Desde la perspectiva de la cosmotécnica, Bangladesh no adopta únicamente una tecnología, sino un modelo específico de coordinación social digital de matriz china. La cooperación se presenta como mutuamente beneficiosa: el comercio electrónico pasó de aproximadamente 1.2 mil millones de USD en 2018 a 4.8 mil millones en 2024; los usuarios de internet aumentaron de 31 millones en 2015 a 77 millones en 2024; y las transacciones de servicios financieros digitales alcanzaron en 2023 cerca de 120 mil millones de USD, con alrededor de 100 millones de cuentas registradas. Sin embargo, como advierte Yuk Hui, toda técnica incorpora una ontología implícita: en este caso, la integración al ecosistema de Alibaba conlleva una concepción particular de gobernanza digital orientada a la centralización informacional, la integración vertical y la dependencia de infraestructuras cloud externas.

Es por ello por lo que una cuestión central es importante para los próximos años ¿puede Bangladesh desarrollar su propia cosmotécnica o permanecerá como usuario avanzado de la arquitectura de poder digital china? La transferencia tecnológica existe, pero dependerá de la capacidad local, la regulación efectiva y el fortalecimiento del capital humano ya que sin políticas bangladesíes que promuevan el aprovechamiento de la innovación desde China, la integración digital no será funcional, ni operativa y no se alcanzará la autonomía tecnológica de este país.

Es importante mencionar que Daraz-Alibaba se circunscribe al proyecto de la Ruta de la Seda Digital, pero cada iniciativa de esta estrategia no debe entenderse como expansión imperial en el sentido decimonónico, sino como una consolidación de un orden técnico regional en el que China espera que su infraestructura física y digital actúen de manera complementaria en cada país para estructurar el orden mundial impuesto por Estados Unidos.

Así, la lección que nos ofrece el concepto de cosmotécnica es que la verdadera disputa no es únicamente por el mercado que ha dominado la hegemonía estadounidense, sino por la forma de un mundo que la tecnología instaura. Alibaba-Daraz en Bangladesh ilustra cómo una arquitectura digital puede generar crecimiento económico mientras reconfigura silenciosamente las coordinadas de un proyecto político y comercial mayor en el que la racionalidad y soberanía técnicas deben reiterar el camino de su independencia favoreciéndose de alternativas.

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Docente de la Universidad Nacional Autónoma de México. Especializado en análisis del Orden mundial, Economía Política Internacional, Macroeconomía y Geopolítica digital.

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