Běichén y el misterio de la estrella polar
Foto: Earthsky
Para los antiguos chinos las estrellas respaldaban la orientación en la Tierra, en el cuerpo e incluso el origen celestial del emperador. Especialmente lo hacía Beichen, la estrella inmutable.

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes estudian medicina y metafísica china es por qué los antiguos chinos ubicaban el Sur arriba en los mapas y adelante en el cuerpo. Para la respuesta debemos remontarnos a los cielos milenarios, allá por el 3000 a.C.

Para los antiguos, las estrellas fueron el camino para entender casi todo. Vistos desde la Tierra los astros parecen girar o moverse, cruzando el cielo para volver a repetir su ciclo, eternamente. Así lo define Roisin Golding en su apasionante libro Troncos y Ramas, tiempo y espacio en la acupuntura tradicional:  “el tiempo es la medida del aparente movimiento de los cuerpos celestes alrededor de la Tierra”. Es mediante este ciclo inexorable que el Universo nos recuerda que todo cambia todo el tiempo como en aquella famosa impermanancia de la que se habla en el Tao Te King.

Sin embargo, de tanto observar, encontraron una estrella que se mantiene fija. Incluso, vista a lo largo del año, da la impresión que todo el firmamento gira a su alrededor siendo ella el centro. Este fenómeno casi mágico ocurre porque ese cuerpo celeste -la mítica estrella polar- coincide con el eje terreste. Gracias a su ubicación relativa permite (en el Hemisferio Norte) medir con sorprendente precisión la latitud, el mes, el día y hasta la hora. 

Por el movimiento de nutación, el eje de la Tierra varía un poco con el pasar de los milenios, por lo que la estrella polar de aquellos chinos no era nuestra actual Polaris, sino otra. Estaba ubicada casi en la punta de la cola de la imponente constelación del Dragón conocida como Alfa Draconis y a la que ellos llamaban: 北辰 Běichén. 

Běichén era tan eterna y tan fija, tan predecible, tan confiable que la tomaron como el centro mismo del Cielo y desde ella trazaron -siguiendo la órbita lunar- 28 constelaciones con las que identificaron cada porcion del cielo, formando los puntos cardinales. Cada uno está regido por un espíritu celestial: al Este el Dragón Azul, en el Sur el Fenix Bermellón, al Oeste el Tigre Blanco y al Norte la Tortuga Negra. 

Pero ¿cómo se explica eso de que en las referencias mas antiguas el Sur se ubica arriba?

Como regente del cielo Běichén les pareció muy adecuada para ilustrar la figura del emperador en la Tierra, porque se lo consideraba el Hijo del Cielo. Al igual que la estrella él era una guía fija en el medio del cambio eterno. Para afirmar esta idea icónica, el emperador se ubicaba de espaldas al Norte, con la estrella polar justo arriba de su cabeza y por lo tanto miraba hacia el Sur. 

Por esta razón, en medicina china el “norte del cuerpo” que representa al frío y al invierno rige la espalda, mientras que el Sur asociado al verano y al calor ilumina el frente. El lado derecho será el mas Yin, porque apunta al Oeste donde el sol se pone, mientras que el lado izquierdo será mas Yang con el ímpetu del amanecer en el Este.

Dato curioso 1: en chino, los puntos cardinales se enumeran en sentido horario: Este (izquieda), Sur (arriba), Oeste (derecha) y Norte (abajo). 

Dato curioso 2: La palabra china para la brújula es “aguja que apunta al sur” (zhǐnánzhēn 指南针). 

Fuente: Earthsky.org