China, Argentina y el mundial: la camiseta del sur global.

Argentina revalida su condición de potencia futbolística tanto adentro como afuera de la cancha y el vínculo con China es una de las claves para entender la dimensión de este fenómeno: Messi y la selección argentina como un potente símbolo cultural y como marca lider global.

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La victoria argentina sobre Inglaterra volvió a fundir fútbol, historia, geopolítica y soberanía. Pero también mostró un fenómeno menos visible: mientras la FIFA todavía busca conquistar plenamente el mercado chino, millones de aficionados de ese país ya eligieron la camiseta argentina.

Argentina volvió a derrotar a Inglaterra en un Mundial. Como en 1986 y 1998, el partido desbordó los límites del fútbol. Malvinas reapareció en las tribunas, en las redes sociales y en los medios internacionales. La rivalidad deportiva volvió a condensar una historia marcada por las invasiones, la guerra, la memoria, el imperialismo y las luchas populares argentinas en defensa de su soberanía.

La semifinal tuvo, además, una enorme repercusión en China. Allí, la victoria argentina confirmó una identificación que viene creciendo desde hace décadas y que combina la admiración por Maradona, la fascinación por Lionel Messi y la simpatía por una selección asociada con la capacidad de resistir, pelear, levantarse, hacer milagros futbolísticos y desafiar a grandes potencias económicas en el deporte más popular del mundo. Argentina es la única potencia futbolística que no es una potencia económica ni geopolítica, eso la convierte en un símbolo.

 

China representa una de las mayores cuentas pendientes de la FIFA. El Mundial se amplió en 2026 de 32 a 48 selecciones y pasó a disputar 104 partidos. La expansión permitió incorporar nuevos países, multiplicar las transmisiones y extender el negocio global. Sin embargo, China e India, que reúnen más de 2.700 millones de habitantes —más de un tercio de la población mundial—, volvieron a quedar fuera de la competencia.

La ausencia de ambos países constituye un problema deportivo y comercial. Pocas semanas antes del inicio del torneo, la FIFA todavía tenía dificultades para cerrar los derechos de transmisión en esos mercados. En China pretendía inicialmente entre 250 y 300 millones de dólares, mientras que la televisión estatal estaba dispuesta a pagar entre 60 y 80 millones. La paradoja era evidente: el Mundial más grande de la historia no había logrado incorporar a los dos mayores mercados humanos del planeta. En 2022, China había representado el 17,7% del alcance televisivo lineal mundial del torneo y casi la mitad de su alcance en plataformas digitales y redes sociales. (FIFA 2026, The Guardian 2026, Reuters 2026)

La FIFA busca una fórmula para conquistar China. Argentina parece haberse anticipado y ser la punta de lanza. La relación comenzó con Maradona, cuya figura trascendió el fútbol y fue reconocida como símbolo de rebeldía frente al poder. Messi amplificó esa conexión hasta convertirla en un fenómeno masivo. Su presencia en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, las reiteradas visitas al país y, sobre todo, la conquista del Mundial de Qatar consolidaron una admiración que se extiende mucho más allá de los seguidores habituales del fútbol. (AFA, 2023)

La visita de la Selección a Beijing en junio de 2023 permitió observar la magnitud del fenómeno. Decenas de miles de aficionados rodearon el hotel y acompañaron al equipo por las calles. El Estadio de los Trabajadores se colmó de camisetas celestes y blancas para el amistoso contra Australia. Messi marcó a los 81 segundos y el tema se convirtió en la principal tendencia de Weibo, con más de 40 millones de visualizaciones durante esa misma jornada.(AFA, 2023)

La Asociación del Fútbol Argentino comprendió tempranamente el valor de esa relación. En 2018 eligió Asia como primer territorio de su estrategia de expansión internacional y firmó un acuerdo con All Star Partner para desarrollar la marca en China. Creó contenidos originales en mandarín, abrió perfiles en Douyin y Weibo y desarrolló una tienda digital en Taobao.Los resultados son contundentes. La AFA superó los nueve millones de seguidores en las redes sociales chinas combinadas, licenció más de 600 productos oficiales y sumó más de diez patrocinadores en ese mercado. En 2023 inauguró en Beijing la primera tienda física oficial de la Selección fuera de la Argentina. Según la propia asociación, la albiceleste se convirtió en la selección extranjera con más seguidores en China y en una de las federaciones con mayor volumen de ventas y audiencia digital del país. (AFA, 2023)

La tienda de la Selección Argentina abrió un nuevo local en China

La camiseta argentina dejó así de ser solamente una prenda deportiva. Se convirtió en un vehículo de proyección cultural, una marca comercial y una forma de diplomacia popular. Argentina posee en Messi algo que no puede fabricarse mediante una campaña publicitaria: una figura universal capaz de reunir un genio futbolístico, humildad, perseverancia y pertenencia colectiva.

Esa identificación encuentra también un punto de encuentro político. La Argentina sostiene el principio de Una Sola China y reconoce a Taiwán como parte del territorio chino. La República Popular China, por su parte, respalda de manera consistente el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. Son procesos históricos diferentes que convergen en la defensa de la integridad territorial frente a las huellas del colonialismo y la injerencia extranjera.

La camiseta argentina expresa entonces una historia nacional que encuentra un espejo en la experiencia china. Dos pueblos que hicieron de la recuperación de su soberanía una parte central de su identidad y que, desde trayectorias diferentes, convergen en una misma sensibilidad anticolonial. La FIFA todavía busca la fórmula para conquistar definitivamente el mercado chino. Argentina ya la encontró: una camiseta celeste y blanca, el número 10 en la espalda y una historia que millones de personas sienten también como propia.

La de Messi fue una de las camisetas más buscadas del Mundial y terminó representando algo más profundo: la camiseta de un Sur Global que hace de la soberanía, la dignidad nacional y la defensa de la integridad territorial una causa compartida y una esperanza de futuro.

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Es Profesor de Historia egresado de la UBA, docente en distintos niveles educativos y maestrando en Políticas de Vinculación con China por la UNPAZ. Trabaja en la Fundación por el Desarrollo Humano Integral. Es papá de Malena.

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