China sanciona a funcionarios de EE.UU. como represalia por sus injerencias en Hong Kong
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El jueves pasado, China anunció la suspensión del visado para algunos funcionarios estadounidenses como respuesta a las sanciones a miembros de la Asamblea Nacional Popular por parte de la administración de Washington. Trump apuesta a seguir escalando la hostilidad contra China hasta sus últimos días de gestión.

Si bien por parte de China existe la explícita voluntad de querer armonizar y normalizar las relaciones bilaterales con Estados Unidos, parece que dicho objetivo va a ser una tarea difícil de alcanzar.

Este jueves la administración china anunció sanciones no solo contra funcionarios estadounidenses, congresistas y personal de ONG de EE.UU, sino también a familiares directos de estos grupos. Esta medida consiste en una respuesta por parte de Pekín a las sanciones que desde Estados Unidos se implementaron contra 14 miembros de la administración de la Asamblea Nacional Popular (órgano legislativo de máxima autoridad de la República Popular China), acusándolos de ser los principales responsables del diseño y aplicación de la Ley de Seguridad Nacional que actualmente impera en Hong Kong. Estas sanciones por parte de Estados Unidos consistieron en el congelamiento de sus activos que se encuentren en su territorio, así como la imposibilidad de poder viajar a ese país.

Tras enérgicas protestas por parte de China exigiendo que se revoquen dichas sanciones, que fueron interpretadas como una continuación de la política provocadora e injerencista en asuntos internos por parte de Estados Unidos, Pekín resolvió efectuar unas “sanciones recíprocas”.

La que realizó el anuncio fue la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, que dijo lo siguiente: “China ha decidido imponer sanciones recíprocas a funcionarios estadounidenses, a personal del Congreso y de organizaciones no gubernamentales y a los familiares inmediatos que han interferido en los asuntos relacionados con Hong Kong. China ha decidido retirar la exención de visado a diplomáticos estadounidenses que visitan temporalmente Hong Kong y Macao. Por el tratado de libre visado, China pide una vez más a EE. UU. que deje de interferir inmediatamente en los asuntos de Hong Kong, en los asuntos internos de China y que evite seguir por este camino erróneo y peligroso”.

Durante su intervención, Hua respondió a aquellas acusaciones en las que se denunciaba a China de tener una política confrontativa y hostil, sosteniendo que: “Ha habido conflictos entre China y algunos países. Pero, ¿cuál de estos incidentes fue causado por una provocación china? ¿Está China interfiriendo en los asuntos internos de otros países, o justo lo contrario?”

“Buscan que China se abstenga de tomar represalias o emitir señalamientos, es decir que renuncie a su derecho a expresar la verdad”, subrayó la portavoz.

Tal parece que la administración Trump busca aprovechar hasta el último día que le queda de gestión para seguir escalando la confrontación entre Estados Unidos y China. Evidentemente la carta de Hong Kong seguirá siendo un recurso empleado para interferir en los asuntos internos de China, buscando socavar su soberanía.

Resta saber si a partir del 20 de enero, fecha en la cual Joe Biden asuma formalmente como nuevo presidente de Estados Unidos, la política exterior para con China vire hacia otras direcciones, o si se continuará con la “herencia diplomática” de Donald Trump, apostando a la confrontación frontal, en lugar de apostar a una relación amigable y armónica como se viene pidiendo desde Pekín.