China se consolida como el motor de la vacunación en los países emergentes
Foto: El Confidencial
El 2021 será el año de la vacunación masiva a escala global contra el Covid-19. Ahora bien, ¿de dónde salen las vacunas que se están distribuyendo por el Sur global y el mundo emergente? La respuesta no sorprende: de la República Popular China.

Si el 2020 fue el año de los confinamientos, los cierres de fronteras y la crisis en la actividad económica mundial, el 2021 parece proyectarse como el año de la vacunación masiva a escala global contra el Covid-19. La “carrera por la vacunación” está implicando actualmente a grandes laboratorios médicos, la mayor parte radicados en potencias centrales, que han recibido millones de dólares en subsidios estatales para desarrollar la vacuna contra el Coronavirus.

Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay 86 vacunas en desarrollo clínico. Las más conocidas son las desarrolladas por los laboratorios AstraZeneca, Gamaleya Research Institute (Sputnik V), Moderna y Pfizer/Biontech. En relación a la República Popular China cuenta con cuatro grandes vacunas aprobadas contra el COVID-19: la vacuna desarrollada por la Corporación Farmacéutica Nacional China (Sinopharm) de propiedad estatal, la desarrollada por CanSino Biologics (AD5-nCOV, de nombre comercial Convidicea), la desarrollada por el laboratorio Sinovac Biotech Ltd. (CoronaVac) y, la más reciente, la desarrollada por el laboratorio Anhui Zhifei Longcom en colaboración con el Instituto de Microbiología de la Academia China de Ciencias (ZF2001). Pero China tiene otras 11 vacunas aprobadas por la OMS, de las cuales 3 están en Fase 3 (las desarrolladas por el Wuhan Institute of Biological Products; la del Institute of Medical Biology + Chinese Academy of Medical Sciences y la de Advaccine Suzhou Biopharmaceutical), hay cuatro vacunas más en Fase 2 y tres vacunas en Fase 1. Es decir, en China se desarrollan 14 de las 85 vacunas aprobadas contra el Covid-19.

Además de ser uno de los motores científicos y tecnológicos para desarrollar vacunas contra el Covid-19 y uno de los impulsores más fuertes de suministros de equipos médicos y material sanitario para enfrentar la pandemia, ahora China está actuando como motor de la vacunación del Sur global.

Al 4 de abril de 2021, China llevaba aplicadas 133 millones de dosis de vacunas en su territorio, aunque no se especifica cuantas personas llevan aplicadas una dosis y cuantas dos dosis. Si suponemos que sólo se ha aplicado una dosis por persona (aunque esto es poco probable), esto representaría que el 9,4% de su población se encuentra inicialmente vacunada. A nivel mundial, el porcentaje de población que ha sido vacunada con al menos una dosis es del 6,74%, pero el numero es más alto en las potencias centrales: Reino Unido posee el 46,5% de su población vacunada con al menos una dosis, Estados Unidos posee el 30% de su población vacunada con al menos 1 dosis (18% vacunada completamente) y Alemania posee el 12,3% de su población vacunada con al menos una dosis.

Ahora bien, mientras que las potencias centrales han retenido en su poder una cantidad de vacunas muy superiores a su población, canalizando su escasa ayuda internacional a través del fondo COVAX, la República Popular China ha ocupado el rol de distribuidor mundial de vacunas a los países del Sur global. Según la Agencia de Cooperación y Desarrollo Internacional de China, China está proporcionando o proporcionará ayuda de vacunas a 80 países, a la vez que también está suministrando vacunas a la Unión Africana, la Liga Árabe y las fuerzas del mantenimiento de paz de la ONU, es decir que China está suministrando vacunas al 40% de los países del mundo.

La política de “exportación” de vacunas desarrolladas en su territorio se enmarca en la declaración de Xi Jinping de sostener que la vacuna contra el Covid-19 debe ser un “bien público global” y de impulsar la Ruta de la Seda de la Salud a nivel global.

Entre la larga lista de países que han recibido vacunas desarrolladas o producidas en China, se destacan algunos de sus vecinos más cercanos como Nepal, Laos, Filipinas, Maldivas, Pakistán, Mongolia, Tailandia y Papúa Nueva Guinea. A su vez, China ha enviado vacunas a países europeos como Georgia, Turquía, Montenegro, Serbia, Hungría y otros de Oriente Medio y Asia Central como Emiratos Árabes Unidos, Palestina, Bahréin, Irak, Kirguistán. Pero la mayor cantidad de vacunas chinas se ha dirigido, sin lugar a dudas, a África y América Latina. En el caso del continente africano, China ha enviado vacunas a Etiopía, Níger, Mauritania, Sudán, Egipto, Yibuti, Gabón, Congo, Zimbabue, Sierra Leona, Guinea, Uganda, Guinea Ecuatorial, Argelia, Mozambique, Túnez y Botswana, mientras que en América Latina las vacunas chinas han llegado, entre otros, a Argentina, Bolivia, México, Chile, El Salvador, Brasil, Colombia, República Dominicana, Perú, Uruguay, Guyana, Dominica y Ecuador.

El avance de la vacunación a nivel mundial, pero particularmente en los países emergentes y en desarrollo, a partir de las vacunas chinas, representa una esperanza en la contención del virus y la recuperación económica en los países más afectados en términos económicos y sanitarios.