China vs EE.UU.: La disputa por los semiconductores y microchips
Los semiconductores y microchips se han convertido en piezas fundamentales para el desarrollo de las tecnologías del futuro, los avances en nanotecnología, las supercomputadoras cuánticas, la Inteligencia Artificial, la industria espacial y la técnico-militar.

Desde el año 2022 el gobierno de Beijing ha venido criticando las políticas coercitivas y proteccionistas implementadas desde Washington. Estas acciones fueron calificadas como “terrorismo económico”  motivado a los fuertes controles impuestos desde occidente para detener él envió de semiconductores y microchips a China, esto haciendo referencia a las empresas Semiconductor Manufacturing International Corp. y Hua Hong Semiconductor Ltd., principales clientes de empresas como la holandesa Advanced Semiconductor Materials Lithography Holding que fabrica microchips y tiene una marcada presencia en el mercado mundial.

Es importante destacar que está empresa es proveedora líder de máquinas litográficas de ultima generación vitales para las cadenas de producción de muchas empresas del área tecnológica y electrónica. Los microchips después de los hidrocarburos son los elementos más importantes para esta 4ta Revolución Industrial que estamos transitando, sin ellos todo ese avance se paralizaría inmediatamente y la economía global se estancaría.

El vocero de la cancillería china, Zhao Lijian, expreso en su momento que dichas acciones representaban “otro ejemplo de abuso por parte de Estados Unidos de su poder nacional y de cómo ese país se vale de su hegemonía tecnológica” para dominar las cadenas de suministros y detener el avance del país asiático en tecnologías avanzadas como la I.A., redes 5G y 6G que están en marcha en ese país. Se politiza ideológicamente  estos temas importantes en tiempos de globalización provocando a “los países a acelerar la materialización de su independencia y autosuficiencia científicas y tecnológicas”. Y es que desde empresas como SMIC o Huawei –que están bajo sanciones de los Estados Unidos — se ha venido invirtiendo tanto en tecnologías para la construcción de semiconductores como de microchips incluso a escala nanométrica para abastecer su demanda.

Como si se tratara de juego de ajedrez donde cada actor geopolítico mueve sus piezas de manera táctica para lograr una estratégica victoria, los EE.UU. han aprobado un proyecto de ley de Ciencia y Chips (Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors) para la inversión financiera  que asciende a  280.000 millones de dólares para la fabricación de chips con sello nacional, con el objetivo de reducir la dependencia y lograr competitividad en el mercado mundial de manera conjunta con Países Bajos, Japón y Corea del Sur, que son punteros en la fabricación de microchips y que se han unido a las políticas de control que promueve Washington, argumentando riesgo para la seguridad nacional y evitar que China fortalezcan su capacidad militar con el desarrollo de los circuitos integrados.

La retórica diplomática se ha hecho presente en esta guerra fría tecnológica entre dos potencias; recodemos que desde la Casa Blanca se toma a este país como un “Desafío geopolítico importante” según declaraciones de sus voceros y desde la OTAN se designa a China como un “Desafío” en su nuevo Concepto Estratégico replicando que ese país tiene unas “ambiciones declaradas” y promueve “políticas coercitivas que desafían los intereses, seguridad y valores de la Alianza”. En síntesis la lucha global por la supremacía tecnológica al parecer se extenderá y podría abarcar otras áreas críticas.