China y América: qué aportaría la investigación de Menzies
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El libro 1421 de Gavin Menzies establece que las flotas de Zheng He llegaron y recorrieron América antes que los europeos. ¿Qué cambiaría esto en la cosmovisión del mundo?

La investigación de quien fuera capitán de submarinos de la Marina Real británica pone en duda las certezas que dominaron el mundo occidental. Cristóbal Colon no habría “descubierto” América en 1492 ni Fernando de Magallanes habría sido el primero en atravesar el estrecho que llevo su nombre habilitando que su tripulación de la vuelta a la tierra en 1520.

La gran pregunta que abre la investigación de Menzies se vincula a cuáles serían las razones por las cuales China en el siglo XV había logrado “descubrir el mundo” pero no avanzó posteriormente en tener más conocimientos y vínculos con los “nuevos” territorios. Por eso es importante comenzar preguntándonos lo siguiente.

¿Qué consecuencias tendría la investigación para la historia china?

“Todos los países que están más allá del horizonte y en los confines de la tierra se han hecho súbditos” dice la inscripción en la estela conmemorativa de Zheng He en la orillas del estuario del Yangzi.

El emperador Zhu Di (el segundo de la dinastía Ming) fue el jefe político de la expedición. Él buscaba cartografiar el mundo entero partiendo de los avanzados conocimientos astronómicos y los alcances de los viajes marítimos previos. En China ya se sabía que el mundo no era plano y hasta se había podido calcular la circunferencia del planeta, ahora se trataba de conocerlo.

El que lideró esa tarea fue Zheng He, un eunuco que se había destacado como soldado y que se había convertido en uno de los principales asesores de Zhu Di luego de colaborar con él en la guerra que le permitió llegar a ser emperador. Zhu Di sustentó su poder en base a los eunucos (como Zheng He) que habían sido en tomados prisioneros y castrados en los primeros años de la dinastía Ming. Los eunucos (y también a Zhu Di) estaban enfrentados a los mandarines que reivindicaban su prestigio sustentado en los clásicos estudios confucianos.

De ser válida la investigación de Menzies, a Zhu Di no solo se puede atribuir la construcción de la Ciudad Prohibida o la reparación de la Gran Muralla sino que también sus flotas llegaron a los lugares más lejanos del planeta dando la vuelta al mundo.

Zheng He. Fuente: AboutIslam.net

La pregunta obvia es: ¿Por qué si China alcanzó semejante éxito en su exploración marítima no la continuó desarrollando? La respuesta principal está en la convulsión interna que se dio en China desde el 9 de mayo de 1421 cuando la Ciudad Prohibida se incendió. A los pocos meses de que zarparan las 100 naves con sus 30 mil tripulantes el emperador asumió que su mandato del cielo estaba acabado. Los costos del incendio así como de una epidemia que tuvo lugar aquel año llevaron a Zhu Di a anular el presupuesto para nuevas exploraciones.

Decepcionado por la situación local Zhu Di moriría en agosto de 1424 cuando las naves sobrevivientes comenzaban a regresar a China. Sus sucesores (Zhu Gaozhi y Zhu Zhanji), asesorados por los mandarines, interrumpieron todos los viajes y la construcción de buques mientras se ordenó que regresen los que estaban en otros territorios. Posteriormente se llegaría a desplazar a poblaciones y a quemar kilómetros de costa para evitar el contacto de China con el exterior.

El balance de las expediciones para el emperador Zhu Gaozhi, los mandarines y los emperadores que le sucedieron era que China nada tenía para ganar en otros territorios ya que aquello que necesitaba se podía producir en sus propias tierras. Desde entonces el bloqueo del comercio exterior duraría varios siglos.

De los 30 mil que partieron de China se estima que solo 3 mil regresaron. Los pocos heroicos navegantes que llegaban luego de dar la vuelta al mundo no fueron reconocidos por sus descubrimientos sino condenados al olvido (excepto el caso de Zheng He). El “mapa del mundo” que Zhu Di les había ordenado elaborar a los navegantes posiblemente fue destruido junto a todos los registros de los viajes como ordenaron los mandarines. Ellos consideraban que los navegantes habían llegado con pocos productos útiles pero con muchos comentarios  que relataban situaciones engañosas y alejadas de cualquier percepción humana.

La China de los Ming que podía revolucionar el mundo con sus conocimientos se privaría de grandes progresos en los siglos posteriores por cerrarse ante sí misma.  La decisión de la dinastía Ming de retirarse de los mares y desaprovechar sus grandes conocimientos habilitó el control de los nuevos territorios por parte de las potencias imperiales europeas durante los siglos posteriores.

¿Qué consecuencias tiene en la historia de “occidente”?

Es evidente que todas las travesías marítimas del siglo XV tienen una gran deuda con el príncipe Enrique de Portugal (1394-1460) que priorizo el conocimiento de los mares y de la geografía de la mano del despliegue marítimo del imperio portugués. Los mapas que tuvo en su poder fueron fundamentales.

Menzies también investiga cómo la información producida por las flotas de Zheng He llegaron a manos de los europeos y cómo los grandes navegantes utilizaron ese conocimiento. Portugal claramente dominaba y prácticamente monopolizaba el conocimiento sobre los lejanos océanos pero como todo gran descubrimiento no pudo monopolizar sus consecuencias. Su capacidad de financiar la explotación de todos esos conocimientos fue imposible. Mientras la realeza portuguesa se concentraba en la ruta oriental a China, Cristóbal Colón estaba interesado en explotar la ruta occidental a China. Él mismo reconoce que ya los portugueses habían llegado previamente a territorios al sur de los que él había arribado, pero la realeza no estaba en condiciones de financiar su proyecto. Por eso él robo parte de esa información cartográfica para convencer a la realeza española de financiar sus travesías.Menzies en lugar de despreciar a los navegantes europeos reconoce su audacia, su inteligencia y capacidad de generar nuevos conocimientos. Pero sostiene que: “si pudieron ver más allá fue porque se habían subido a hombros de gigantes”. Y esos gigantes eran los integrantes de las flotas de Zheng He.

Cuadro de Gergio Deluci. Colón llega a América (1893)

Los primeros navegantes no fueron los principales responsables de lo que sucedió en los siglos posteriores en el “nuevo” continente. Mientras las flotas de Zheng He cumplían misiones diplomáticas y podían aspirar a tener algún rédito comercial muy distinto fue el objetivo perseguido por los europeos en los siglos posteriores saqueando metales y llevando a cabo genocidios.

Según el sinólogo francés, Jacques Gernet, se ha podido calcular que de los 400 millones de dólares de plata importados de América del Sur y de México hacia Europa entre 1571 y 1821, la mitad sirvió para que los países occidentales compraran productos chinos. Es decir, si validamos la investigación de Menzies, las potencias de Europa usaron el conocimiento de China para después obtener los recursos que permitieron comprar los productos de China. De esa forma, podríamos concluir, que el poder de las potencias europeas no solo nace del conocimiento chino que habilito el saqueo de América, sino también de las mismas riquezas de China que pudieron apropiarse con  su saqueo.

¿Y qué pasa con América?

El emperador Zhu Di comenzó a darle importancia a la exploración del mar preocupado por la posible amenaza de los mongoles al norte y al oeste. Con los años esta amenaza se transformó en nula pero los avances marítimos continuaron. El resultado extraordinario de sus avances en caso de las flotas de Zheng He hayan llegado a América serían evidentes.

La principal potencia global del último siglo está obsesionada con detener el ascenso de China como potencia global. Actualmente su presidente, Donald Trump, está obsesionado hasta con bloquear aplicaciones de entretenimiento como Tik Tok. Si sus ideólogos hubieran validado a Menzies podrían concluir que China ante una amenaza extranjera multiplicó sus desafíos llegando hasta los lugares más recónditos del planeta tierra. Si les interesa pensar en un declive del ascenso chino deberían pensar más en su misma dinámica interna que en sus amenazas exteriores.

Maquetas de un buque del tesoro y de una carabela de Colón. Fuente: ThoughtCo

Los territorios y las poblaciones del continente americano que padecimos la dominación europea y norteamericana durante siglos podemos encontrar en la investigación de Menzies la posibilidad de que todo lo que conocimos como historia sea la historia de la dominación. La posibilidad de que estas tierras fueran “descubierto antes” por las flotas de Zheng He habilitan a pensar que los siglos de opresión podrían haber sido distintos. La llegada de los asiáticos a las costas de América puede demostrar que no todo descubrimiento puede ser opresivo cuando en los barcos también iban científicos y no predominaban los desesperados buscadores de oro.

La investigación de Menzies permite desarmar la “historia universal” occidental y eurocéntrica. El mundo no “progresa” de oriente a occidente y se detiene en Europa en su punto culminante así como escribió Hegel. Evidentemente, validando a Menzies, ni China es una anécdota de un pasado remoto y pobre, ni América un objeto de los deseos europeos. China tuvo un brillo casi sin igual en la historia (y está en ella qué hacer con ello) mientras que América aún puede decidir qué hacer con su presente y su futuro a partir de sus experiencias del pasado.