Crece la molestia de China con EE.UU. por visita de alto nivel a Taiwán
Foto: Xinhua
China manifestó su malestar con EE.UU. por la visita de un ex-senador y dos ex-vicesecretarios de estado a la isla. Desde Pekín le exigieron a EE.UU. a que deje de enviar “señales erróneas a las fuerzas independentistas de Taiwán”.

Nuevamente, EE.UU. ha empleado la “carta” de Taiwán para acrecentar la tensión con el gigante asiático. En esta oportunidad, la gestión de Biden promovió una delegación para que visitara la isla de Taiwán enviándole su apoyo conformada por el exsenador, Chris Dodd, y dos exvicesecretarios de estado, Richard Armitage y James Steinberg. Esta delegación arribó a la isla el 14 de abril y fue recibida por el ministro de Exteriores taiwanés, Joseph Wu, en el aeropuerto taipeiano de Songshan.

Si bien en esta ocasión, Washington tuvo la prudencia de conformar una delegación que llevara a cabo una visita “no oficial”, distanciándose de esta forma de las provocaciones que hacía de forma recurrente la gestión de Donald Trump, esto no evitó que surgieran críticas y disgustos desde China.

“Nos oponemos firmemente a que Estados Unidos juegue la carta de Taiwán y continúe enviando señales erróneas a las fuerzas independentistas de Taiwán”, dijo en rueda de prensa el portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Gobierno de China, Ma Xiaoguang.

Además, también enfatizó en que “el asunto de Taiwán es un asunto interno de China y no se permite que interfieran fuerzas externas”, por lo que llama a EE.UU a que respete  “el principio de una sola China (por el cual Taiwán y China formarían un único país), y manejar el asunto de Taiwán de manera prudente y adecuada”.

Y advirtió que “la independencia de Taiwán es un callejón sin salida”.

El contexto actual señala un alto crecimiento por parte de China, cuyo ascenso viene generando grandes cambios a nivel geopolítico, desplazando a Estados Unidos de los puestos centrales. No sólo es el país que más ha crecido durante la pandemia, ostentando un crecimiento económico cuyo dinamismo va a ser importante para el mejoramiento económico a nivel mundial, sino que también ha sido la punta de lanza en la promoción de vacunas e insumos médicos para combatir la pandemia generada por la irrupción del COVID-19. Mientras que China promovió constantemente la solidaridad y el fortalecimiento de los espacios internacionales, durante la gestión de Donald Trump, Estados Unidos se ha aislando profundamente boicoteando dichos espacios y renunciando a ejercer un rol de liderazgo en el combate contra la pandemia.

Es en este marco en el que se sucede esta visita por estos exfuncionarios a la isla de Taiwán.

Por otro lado, China no se ha quedado solamente en la crítica a partir de sus portavoces oficiales. En estos últimos días, desde Taiwán se ha denunciado fuertemente el desarrollo de ejercicios por parte de aeronaves chinas en el espacio aéreo de taiwanés. El martes pasado, el Ministerio de Defensa de Taiwán informó sobre la incursión de cinco aviones militares chinos. siendo ésta la undécima incursión registrada en este mes.

Joseph Wu, ministro de Relaciones Exteriores taiwanés, criticó duramente estas incursiones militares por parte de China, y amenazó con que no tiene dudas en llegar a una guerra con tal de defender la autonomía de la isla.

“Estamos dispuestos a defendernos y no hay duda de que libraremos una guerra si tenemos que librarla, y si tenemos que defendernos hasta el último día lo haremos. Estamos dispuestos a elevar nuestro presupuesto de defensa, a reorganizar nuestro Ejército o a tratar de reforzar nuestras fuerzas de reserva”, dijo Wu durante una rueda de prensa.

Dichos ejercicios aéreos por parte de China fueron un gesto enviado especialmente a Estados Unidos como a Japón, para rectificar su decisión de no renunciar al reclamo por Taiwán, a la que considera como parte irrenunciable del territorio chino. Recordemos que el “principio de una sola China” está rectificado por el derecho internacional, y que  la resolución 2758 adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1971 reconoce que el Gobierno de la República Popular China es el único representante legítimo de China ante la ONU.