Crisis energética: una nueva pesadilla china
Foto: Bloomberg
El país asiático está atravesando la principal crisis energética de su historia reciente. ¿Cómo impacta esta situación para el mundo?

El gran aumento de la demanda energética  genera desabastecimiento y el aumento de los precios del carbón impacta en los costos de las industrias de la primera potencia manufacturera del mundo. “China se enfrenta a una crisis energética sin precedentes” declaró Alicia García Herrero, economista jefe de Asia-Pacífico para Natixis.

En las últimas semanas 20 de las 31 provincias aplicaron medidas de racionamiento energético y el gobierno pidió a las empresas de gas y electricidad que acumulen reservas para enfrentar el próximo invierno. Se estima que el 44% de las industrias han sido afectadas de manera directa.

Los efectos internacionales de esta crisis también están a la vista. La orden del gobierno de aumentar las importaciones impacta directamente en los precios de la energía. “Los aumentos de precios ahora tienen una base bastante amplia, una consecuencia de la profunda participación de China en las cadenas de suministro globales” sostuvo Craig Botham, economista jefe para China de Pantheon Macroeconomics.

Simultáneamente el cese de actividades en algunas industrias comienza a afectar a las cadenas de globales de valor y tiene un impacto directo en el comercio internacional. El cierre temporal de empresas como Apple en uno de los meses de mayor producción es un ejemplo de cómo esta crisis impacta en el mundo y puede afectar a las principales empresas.

Las imágenes de calles sin alumbrado público y fábricas sin funcionar por unos días están lejos de ser datos de color de una problemática circunstancial. La crisis energética expresa una gran problemática del sueño chino que proyectan sus dirigentes. El desabastecimiento energético tiene que ver con cuestiones estructurales del modelo de desarrollo chino y sus consecuencias pueden llegar a ser mucho más duraderas en el tiempo que la caída de empresas de la construcción como Evergrande o los cierres que sufrió el país por la pandemia del Covid-19.

China cuenta con unas de las principales reservas de carbón del mundo y es el principal productor mundial de carbón alcanzando casi la mitad de la producción total aunque hace años viene intentando reducir su utilización por razones ecológicas. Consecuentemente a este desarrollo la contaminación en China llevó a que se transforme en el país con más emisiones de carbono del mundo, aunque es el noveno en el ranking si consideramos la emisión de CO2 per cápita.

Esta situación que vive China es consecuencia parcial del desaliento al aumento de la producción de carbón que abastece el 60% de la energía del país. Estas políticas que tiene como objetivo alcanzar la huella neutral de carbono en 2060 comienzan a tener efectos negativos en la dinámica económica del país.

El sueño chino formulado por Xi Jinping en 2012 planteó que el modelo de desarrollo debe incluir la sustentabilidad ambiental y que no se podía continuar con los patrones de consumo energéticos de los países desarrollados o que China había tenido hasta ese momento. La innovación tecnológica y el desarrollo de energías limpias son pilares del proyecto chino. Actualmente China lidera en el desarrollo de energías limpias. En 2010 se transformó en el principal generador de energía eólica y el 36% de la capacidad de generación de energía eólica instalada en 2019 en el mundo pertenecía a ese país. En los últimos años también lidera la generación de energía solar, así como la producción y exportación de paneles solares.

Pero esta crisis tiene un carácter estructural. Un ejemplo lo demuestra la industria automotriz. El gobierno planifica llegar a que en 2025 el 25% de la venta de automóviles sean eléctricos y lleguen a ser el 50% para 2035. Pero Tesla, empresa insignia mundial en esa industria, al igual que otras fábricas de autos eléctricos ha tenido que detener su producción en los últimos días. En China se fabrican por año más automóviles eléctricos que en el resto de los países por lo tanto una crisis en este país pone inmediatamente en crisis a la transición energética del mundo entero.

La crisis energética que vemos en China pone en aprietos a su dirigencia. Aunque el camino de la transición energética es un pilar de proyecto, los daños económicos inmediatos pueden llevar a morigerar las aspiraciones transformadoras.