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viernes, mayo 24, 2024

¿Cuál es la postura de China sobre el “golpe de Estado” en Myanmar?

El 31 de enero pasado, el ejército de Myanmar detuvo a la Consejera de Estado del país, Aung San Suu Kyi, al presidente y a otros altos dirigentes, y declaró el estado de emergencia por un año. Mientras que Estados Unidos y la Unión Europa amenazaron con intervenir si no se restablece el orden democrático, China llamó a garantizar la paz y la estabilidad en la región. ¿Cuál es la postura de China y qué intereses están en juego en el "golpe de Estado" en Myanmar?

El 31 de enero pasado, el ejército de Myanmar (Birmania) detuvo a la Consejera de Estado del país, Aung San Suu Kyi (de facto, la primera ministra), al presidente del país, Win Myint y a otros altos dirigentes y declaró el estado de emergencia por un año.

Si bien Myanmar es formalmente una democracia parlamentaria, la cúpula del ejército posee un gran poder en el país: maneja diversos Ministerios y está habilitada para tomar decisiones importantes para la política nacional. En este marco, el ejército acusó al ejecutivo nacional de haber cometido fraude electoral en las elecciones de noviembre pasado, y de desconocer los llamados a conformar un nuevo gabinete para el 1 de febrero. Estas dos cuestiones fueron las que motivaron, por parte del ejército, la destitución y posterior encarcelamiento de las autoridades electas.

La situación generó un fuerte rechazo en la comunidad internacional, y varios presidentes y organismos internacionales exhortaron a los militares a liberar a los detenidos y respetar las instituciones democráticas en Myanmar. La cúpula militar, por su parte, rechazó la catalogación de “golpe de Estado” afirmando que la decisión de apresar a las autoridades gubernamentales se sustenta en cláusulas constitucionales nacionales que habilitan al Ejército a declarar el “Estado de emergencia” en caso de ser necesario y que, por lo tanto, no existe una ruptura del orden constitucional.

Las principales reacciones internacionales

Las reacciones internacionales más fuertes provinieron de los Estados Unidos  -ahora bajo la administración de Biden- y de la Unión Europea, quienes condenaron el “golpe de Estado” y pidieron por la liberación de los funcionarios arrestados. La vocera de Biden, en este sentido, afirmó que Estados Unidos “tomará acciones” contra los responsables si no se restablece de inmediato el orden democrático. El propio Joe Biden, en tanto, publicó un comunicado donde afirmó que “Estados Unidos defenderá la democracia donde sea que sea atacada”.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, por su parte, no mencionó explícitamente la existencia de un “golpe de Estado”, aunque sí condenó enérgicamente la detención de las autoridades birmanas y expresó su “profunda preocupación por la declaración del traspaso de todos los poderes legislativo, ejecutivo y judicial a los militares”.

Por otro lado, algunos medios de comunicación occidentales como El País, La Vanguardia o la BBC, señalaron la existencia de una “complicidad china” con los militares y un supuesto aval de China al golpe. El ministro de Defensa de Japón, Yasuhide Nakayama, por su parte, afirmó que «la relación del ejército de Myanmar con el ejército de China se fortalecerá y se alejarán aún más de las ‘naciones libres’, incluidos Estados Unidos, Japón y el Reino Unido”, sugiriendo que existe un apoyo del gobierno chino a los militares.

La postura china

El gobierno chino, en tanto, rechazó estas acusaciones, señalando la importancia de “asegurar la estabilidad política y social en Myanmar”. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Wang Wenbin, declaró que China “espera que todas las partes involucradas en el cambio de poder forzoso puedan resolver sus contradicciones dentro el marco de la Constitución vigente”.

Por otro lado, las autoridades chinas fueron extremadamente cuidadosas en no usar catalogaciones que pudiesen habilitar la intervención internacional en la región. En este sentido, Wang afirmó que “cualquier acción [tomada por la comunidad internacional] debe contribuir a la estabilidad política y social de Myanmar, ayudar a Myanmar a lograr la paz y la reconciliación, y evitar la intensificación de las contradicciones y complicar aún más la situación».

Myanmar limita al norte con la República Popular China, en una frontera que recorre más de 2000 km de extensión. Ambos países han establecido una Asociación de Cooperación Estratégica Integral, y China tiene grandes inversiones en el país. Cabe recordar que Myanmar es parte del llamado “Corredor China-Indochina” de la Ruta de la Seda y, en este marco, China se ha comprometido a modernizar el puerto de Kyaukphyu. En enero pasado, Xi Jinping había firmado con Aung San Suu Kyi 33 documentos que incluían la construcción de ferrocarriles, la cooperación en seguridad, ayudas en el trasporte urbano, medidas del sector agroalimentario y cesiones de tierra para las embajadas.

Es en este sentido que la estabilidad política y geopolítica en Myanmar es un objetivo estratégico para el gobierno chino, no solo para poder impulsar la Iniciativa de la Ruta de la Seda, sino para evitar una escalada de tensión en zonas cercanas a su frontera, sobre todo si las mismas pueden implicar la injerencia de potencias extranjeras o la movilización de tropas en zonas cercanas a su frontera. Wang Wenbin, en esta línea, afirmó que «prestamos atención a lo ocurrido en Birmania, actualmente estamos estudiando la situación. China es un país amigo, vecino de Birmania, esperamos que todos los bandos puedan resolver sus contradicciones en el marco de la Constitución y la ley, garantizando la estabilidad política y pública».

Por otro lado, el investigador asociado del Instituto de Estudios Internacionales de China, Tang Qifang, señaló en el periódico Global Times que “las afirmaciones de que China apoyó la agitación política en Myanmar son calumnias maliciosas y un gran malentendido sobre las relaciones entre China y Myanmar”. El propio canciller chino Wang Yi había visitado Myanmar el 12 de enero pasado, viaje donde ambos países llegaron a un consenso sobre el plan de acción para construir conjuntamente una comunidad con un futuro compartido China-Myanmar, y en donde China se comprometió a donar un lote de vacunas contra la COVID-19 al país. En ese viaje, Wang señaló que China apoyaba firmemente la buena administración del Gobierno de la Liga Nacional para la Democracia (LND), y que apoyaba a la parte de Myanmar en la salvaguarda de su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo nacionales.

Por otro lado, algunos investigadores afirman que la tradición aislacionista del ejército birmano podría significar un enfriamiento de la relación entre Myanmar y la República Popular China.

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Licenciado en Sociología. Becario Doctoral del CONICET. Docente UNLP y UNLa. Investigador del Centro de Estudios Chinos (IRI-UNLP) y del Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE). Integrante del Grupo de Trabajo de CLACSO "China y el mapa del poder mundial" y "Geopolítica, integración regional y sistema mundial".

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