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sábado, abril 20, 2024

Dolarización como principio para la retención del nuevo orden multipolar

La dolarización es utilizada para frenar el colapso del orden mundial establecido. Para entender este articulo hay que tener en cuenta que existe una crisis en la deuda mundial y que la creciente desigualdad explica la radicalización y polarización occidental.

En la actualidad se muestran señales de un posible declive en el dominio estadounidense. Internamente, Estados Unidos enfrenta una creciente desigualdad estructural y una polarización política exacerbada. Su consumo supera ampliamente lo que exporta, financiando este déficit comercial a través de deuda emitida en forma de bonos, obligaciones negociables o mediante una mayor impresión de dólares. El techo de la deuda estadounidense ha sido elevado en numerosas ocasiones, generando crisis políticas cada vez que se propone un aumento, lo cual refleja la profunda división política en el país y aumenta la recurrencia de crisis relacionadas con el techo de la deuda.

Transformación de China hacia potencia Emergente

Japón y China son los principales prestamistas de Estados Unidos a nivel internacional. En cuanto a China, ha experimentado una transformación notable: de una nación con una gran población, pero con deficiencias en educación y producción moderna, ha evolucionado hasta contar con una gran cantidad de trabajadores cualificados capaces de desarrollar tecnología de punta. El crecimiento exponencial del Producto Interno Bruto (PIB) en China en los últimos años la posiciona como el mayor exportador mundial y el segundo mayor importador.

Factores que impulsan el ascenso de China

China emerge como una potencia capaz de desafiar la hegemonía estadounidense por varias razones fundamentales. Su vasta población laboral muestra disposición a trabajar por salarios más bajos en comparación con los ciudadanos estadounidenses, lo que le confiere una ventaja competitiva en costos laborales. Además, su extenso territorio proporciona acceso a una amplia gama de recursos naturales, lo que contribuye a su robustez económica.

Otro aspecto destacado es el significativo Producto Interno Bruto (PIB) de China, respaldado por un enfoque estratégico en el fortalecimiento del mercado interno. Este enfoque busca reducir la vulnerabilidad del país frente a eventos adversos en el ámbito internacional. China también se destaca por ser el principal socio comercial de numerosos países, impulsado por sus industrias innovadoras y altamente competitivas en la cadena global de valor.

La inversión continua en educación ha permitido a China promover la investigación, el desarrollo y la innovación, estimulando así la competencia interna y la excelencia en productos y servicios. Esta estrategia se ve complementada por la adquisición de conocimientos a través de la interacción con empresas extranjeras establecidas en el país, lo que ha contribuido al aprendizaje y adaptación de tecnologías avanzadas y prácticas comerciales eficientes.

Iniciativas y estrategias de China en el escenario global

China está avanzando hacia la construcción de alianzas estratégicas con la visión de un mundo multipolar, donde busca ocupar una posición central y establecer condiciones y tratados en un nuevo orden global. El grupo BRICS (actualmente BRICS+) representa una coalición de economías emergentes que compiten con el G7, conformado por Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Alemania, Francia, Canadá e Italia. La iniciativa BRICS+ es una colaboración conjunta entre China y otras economías emergentes, aunque China tiene aspiraciones más amplias, como se evidencia en la «Iniciativa de la Franja y la Ruta».

La Iniciativa es un proyecto ambicioso que involucra múltiples rutas terrestres y marítimas, abarcando aspectos más allá de una simple ruta física. Esta iniciativa implica cooperación en áreas clave como infraestructura, comercio, inversión y conectividad, con el objetivo de promover el uso del renminbi (yuan) como moneda de transacciones internacionales, por esta misma razón muchos analistas occidentales la mencionan como el plan Marshall chino. Un dato importante teniendo en cuenta los ciclos de declives y ascensos de las potencias hegemónicas en los nuevos ordenes mundiales.

Las nuevas potencias desafiantes deben imponer su moneda como reserva de valor mundial para consolidar su poder en la escena global. La inclusión del renminbi chino en la cesta de monedas del FMI en 2016 subraya la relevancia de este proyecto, que busca ofrecer una alternativa al modelo neoliberal tradicionalmente respaldado por el FMI. Como parte de esta estrategia, China ha impulsado el uso del yuan en transacciones de petróleo, conocido como «petroyuan», permitiendo que países y empresas paguen y comercien petróleo utilizando el yuan en lugar de dólares.

Además, China ha promovido activamente acuerdos bilaterales, como el reciente acuerdo con Brasil, donde ambas naciones acuerdan realizar transacciones comerciales en sus propias monedas, sin depender del dólar estadounidense. Esta misma línea de acción se ha extendido a alianzas con bloques regionales, como la ASEAN, validando así la posición del yuan en la región.

Por último, los acuerdos de swap de divisas permiten a China establecer intercambios directos de yuanes por otras monedas con varios países y bancos centrales. Esta práctica reduce la dependencia del dólar como intermediario en las transacciones financieras internacionales y fortalece la posición internacional del yuan como moneda de referencia. Siguiendo el hilo de las capacidades que China posee para desafiar el orden mundial, es importante destacar una cualidad fundamental: el fortalecimiento de su poderío militar.

Estrategias y respuestas de Estados Unidos

Aunque China cuenta con una mayor cantidad de unidades en algunas categorías como tanques y ciertos tipos de buques, su inversión militar aún no se equipara al nivel del gasto militar de Estados Unidos, el cual, aunque costoso garantiza una calidad y cantidad que asegura su hegemonía actual. El mantenimiento de un poder militar de gran envergadura implica costos significativos, lo cual contrasta con la realidad comercial actual de Estados Unidos. Ante el declive previsible en el horizonte, EEUU ha implementado estrategias de reshoring y nearshoring, como lo evidencian la ley de chips y la ley de ciencia, así como la introducción de empresas en países vecinos como México.

Sin embargo, el reshoring y nearshoring no están generando los resultados esperados. Las empresas siguen siendo altamente dependientes de China debido a su abundante oferta de trabajadores cualificados y costos laborales competitivos, además de contar con energía más barata gracias a alianzas estratégicas con Rusia. Las empresas también muestran un fuerte interés en mantenerse dentro del amplio mercado interno chino. Por lo tanto, la Casa Blanca probablemente tendrá que ceder terreno en cuanto a la producción. Aunque hay aspectos en los que el imperio no está dispuesto a ser reemplazado, como su liderazgo en el sistema financiero global y la posición del dólar como reserva de valor mundialmente reconocida.

Esta postura se ha reflejado en sus acuerdos bilaterales y en el uso de la Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT) como herramienta estratégica. Un ejemplo notable fue la exclusión de Rusia de este sistema por parte del bloque occidental, como medida de aislamiento económico y mensaje político al resto de países que puedan desafiar el orden internacional. Aunque llamativa la decisión de expulsar a Rusia también refleja un entendimiento por parte de la Casa Blanca de que el sistema es obsoleto ante el progreso de nuevas tecnologías, por lo que los costos a largo plazo no serán tan graves.

Además, dentro de su visión en la política exterior, la cooperación con instituciones internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, es crucial. Este enfoque busca fortalecer el papel del dólar en operaciones financieras y programas de desarrollo a nivel global. La actual dinámica geopolítica, marcada por una especie de nueva «guerra fría»; revela la interdependencia entre los actores dentro de un mismo sistema. En este escenario, los países del tercer mundo o aquellos no alineados emergen como actores clave en el tablero geopolítico, siendo fundamentales en la competencia por recursos y poder de influencia.

Dolarización en Geopolítica: estrategia, impacto y perspectivas

La dolarización en geopolítica representa una estrategia de manipulación dirigida hacia las economías latinoamericanas, con el objetivo de fomentar una dependencia total y oficial al dólar. Esta estrategia genera una demanda constante de la moneda estadounidense y dificulta enormemente cualquier intento de salir de la dolarización sin desencadenar una crisis financiera profunda. Esta jugada estratégica es astuta, ya que al hacer que el dólar sea una reserva de valor codiciada y su uso como moneda común genere demanda en la sociedad, se retrasa el momento en el que la moneda pueda perder su estatus como reserva de valor mundial.

Este retraso en la pérdida de valor del dólar impide una caída abrupta de Estados Unidos como potencia, ya que se sostiene en parte por la burbuja financiera generada por la propia dependencia del dólar. Las deudas masivas de Estados Unidos son prácticamente impagables, y la existencia de países dolarizados actúa como un salvavidas para el imperio al permitirle negociar sus deudas de manera más favorable y retrasar su declive económico.

En caso de una crisis de deuda, Estados Unidos podría continuar imprimiendo dinero, y esta nueva oferta monetaria sería demandada por los países dolarizados. Sin embargo, esta acción también conllevaría una devaluación de la moneda y, por ende, la inflación en las economías internas de ambos países. Aunque esto afectaría el poder adquisitivo de los ciudadanos estadounidenses, el gobierno podría distribuir los efectos de la crisis entre otros países dolarizados, mitigando así las pérdidas.

Mientras tanto, Estados Unidos podría aprovechar el tiempo extra obtenido gracias a esta estrategia para invertir en la producción de artículos innovadores y específicos en la cadena global de valor, lo que le permitiría amortiguar los impactos de la crisis de deuda y seguir participando en un mundo multipolar. La resolución exitosa de esta crisis determinará su importancia y posición en el nuevo orden geopolítico, dado su histórico papel como potencia hegemónica mundial.

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Especialista en estudios de China contemporánea

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