Efectos colaterales post-Pelosi: el sector privado navega en la tempestad
Foto: Dao Insights.
La visita de la funcionaria a Taiwán genera un sinfín de respuestas en distintos sectores. Aquí, ejemplos y resultados de dos marcas frente al mismo fenómeno.

La cuestión Taiwán se ha visto envuelta en un importante embrollo durante las últimas semanas desde que Nancy Pelosi, personaje político de alto rango en los Estados Unidos, pisara la isla a principios de este mes. Su visita tuvo implicancias en una magnífica cantidad de asuntos y las secuelas continúan

Tales efectos colaterales envuelven también a una importante cantidad de empresas. Aquí vale destacar que China continental y Taiwán mantienen un importante vínculo social y económico. Es normal encontrar familias cuyos miembros viven a uno y otro lado del estrecho y empresas que se benefician de ambos mercados, invirtiendo y comerciando. Es decir, no se trata de “blanco-gris-negro”, sino que hay múltiples colores. 

En este contexto, es común que la opinión pública, generada en infinitas comunidades de internautas, emita diferentes tipos de expectativas o incluso presiones sobre las empresas cuando suceden eventos que alteran el status quo. Tal es así, que el pasado 5 de agosto Want Want, compañía productora de snacks, ha recibido elogios en China continental luego de haber publicado un posteo reiterando su “firme postura respecto a la política de Una sola China”, lo cual puede ser tomado como un guiño para el lado del lado continente. Sin embargo, la empresa también remarca que es una “compañía taiwanesa de buen corazón”. Un guiño para la isla. Cabe destacar que la compañía fue fundada en el año 1983 en Taiwán.

Luego de ese posteo, la empresa cayó en un espiral de escrutinio público que llegó hasta la historia de la compañía y sus comunicados oficiales y de su fundador, Cai Yanming. Los internautas continentales se quedaron tranquilos al descubrir que la marca ha sido clara con su constante apoyo y patriotismo para con la República Popular China. Como resultado de lo anterior, se desató un frenético aluvión de compras en la plataforma de la empresa. 

Por otro lado, Snickers, del grupo estadounidense Mars, desciende en la lista de búsquedas (y así su impacto en ventas por internet) y lo hace pidiendo disculpas luego de que la compañía clasificara a Taiwán como un país. Esto se dio en su página oficial, donde se anunció que un evento iba a estar disponible “sólo en los siguientes países” (incluyendo al ya mencionado), yuxtaponiendo Taiwán a la República Popular. Dicho mensaje generó un impacto negativo entre los internautas chinos y la empresa tuvo que enfrentar la situación con un mensaje contundente desde su cuenta en Weibo donde, además de las disculpas pertinentes, remarcaron que “Mars respeta la soberanía e integridad territorial chinas”.

Más allá de la rápida respuesta, no se logró frenar la tendencia de consumidores dando la espalda tanto a Snickers como a otras marcas del grupo, demostrando un efecto típico de estos casos: dejar de comprar. De hecho, la controversia decantó en la creación de un hashtag que en español dicta: “Marcas internacionales deben respetar la política de Una sola China”.

El hashtag se convirtió en tendencia y sirve como un mínimo ejemplo de los diferentes escenarios que dos marcas enfrentan por sus posiciones o comentarios, más o menos cuidadosos, respecto a la cuestión Taiwán, la cual se presenta como un intrincado tablero de ajedrez donde, como fue dicho, no hay sólo fichas blancas o negras, sino que existen múltiples colores, capas, intereses y objetivos.