El amor filial: un principio tradicional aún vigente en China
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El linaje familiar tiene gran importancia en las prácticas intergeneracionales chinas. En la visión tradicional de la familia, los miembros de la misma son portadores temporarios de un linaje y se cree que los ancestros continúan ejerciendo una influencia espiritual entre ellos, por lo que la ritualidad y el respeto a los antepasados y a los mayores ocupa un lugar relevante en la sociedad.

La noción de la piedad filial o amor filial está presente en las enseñanzas de Confucio y ha guiado las relaciones familiares desde tiempos imperiales hasta la actualidad. La misma implica esencialmente el cuidado de los padres, y a veces también de los abuelos, que se materializa en ayuda económica, apoyo emocional  y cuidados de la salud, asistencia en las tareas del hogar y, en muchos casos, también en la co-residencia aún después del matrimonio.

También está vinculada al respeto a los mayores, lo que implica entre otras cosas obediencia y, de ser necesario, realizar sacrificios personales en pos de la armonía familiar, así como evitar la vergüenza a los padres y una actitud de agradecimiento hacia los cuidados y crianza recibidos.

En chino la piedad filial se expresa como “孝” (Xiao), que se compone de dos caracteres, en la parte de arriba “anciano” 老, y debajo, “hijo” 子, pudiendo interpretarse en tres sentidos. Por un lado, se simboliza el orden de las generaciones, primero los padres y luego los hijos. Por otro lado, implica que la generación mayor está por encima de la menor, protegiéndola. Finalmente, la generación jóven que está por debajo brinda apoyo y soporte a los mayores.

La piedad filial ha sido objeto de múltiples estudios tanto en el campo de las ciencias sociales como desde la perspectiva filosófica. Los expertos encuentran al menos dos grandes dimensiones que explican cómo este principio ha guiado y sigue guiando las relaciones intergeneracionales: por un lado la reciprocidad y por otro la autoridad.

La piedad filial recíproca es guiada por el afecto y la intimidad. Se basa en la calidad de la relación entre los mayores y los jóvenes. Una relación positiva, por lo tanto, tendrá como resultado la gratitud de los hijos hacia los padres y el deseo de compensar el cuidado y sacrificio de estos últimos. Esta dimensión es quizás con la cual más fácil podemos identificarnos desde una mirada occidental.

Aún así, hay que tener presente que para muchos jóvenes chinos el proveer de cuidados a sus mayores es una parte de su identidad, una expresión honesta de quiénes son. Hay quienes dicen que el modo de saber si una persona es buena es observando cómo trata a sus padres.

Otra dimensión de la piedad filial es la norma de respeto a los mayores o a los superiores que representan la autoridad, y se sostiene en el vínculo asimétrico entre padres e hijos. Por ello es que, en ocasiones, es posible que los jóvenes antepongan la norma familiar al deseo individual.

Podría pensarse que los tiempos han cambiado y que la modernidad ha corroído los valores familiares. Sin embargo, muchos estudios muestran que, aunque con algunos cambios, la esencia de la piedad filial sigue vigente en las relaciones familiares en la China contemporánea.

La extensión de la educación estatal, si bien ha generado que muchos niños se aparten de las tareas domésticas, ha reforzado en sus enseñanzas el valor de la piedad filial y el respeto a los mayores.

También los cambios socioeconómicos que afectan a las nuevas generaciones, incluyendo la presión creciente entre las obligaciones de cuidado y el desarrollo profesional y económico, así como el acceso de las mujeres a la educación y a posiciones laborales profesionales, han traído cambios en cómo se expresa la piedad filial, pero sin alterar la importancia de la misma como rectora de las relaciones familiares. De hecho, muchos principios tradicionales como los roles de género o la patrilinealidad han sido y son cuestionados en la China contemporánea, sin que afecte la vigencia de la piedad filial en al menos algunas de sus formas.

Uno de los cambios que muestra la emergencia de nuevos valores a la vez que la conservación del amor filial, es el rol de las mujeres en el mismo. Tradicionalmente las mujeres asistían a sus padres con tareas de cuidado hasta casarse, mientras que la asistencia financiera era tarea exclusiva del hombre, en particular del hermano mayor. A su vez, era tradición que la mujer se relocalizara con su marido y priorizara el cuidado de sus suegros una vez casada. Con el acceso de las mujeres al mercado laboral esto ha cambiado y muchas de ellas pueden y eligen ayudar económicamente a sus familias. Una de las implicancias posibles de este cambio es dejar atrás la preferencia de las familias por los hijos varones.

Aunque por supuesto, no todo se basa en la ayuda económica, y como es esperable no todos los jóvenes están en iguales condiciones de ayudar a sus padres, ni todos los mayores requieren el mismo tipo de asistencia. Cuando la ayuda económica no es posible para los hijos e hijas, pueden brindar asistencia física y emocional, es decir, que la piedad filial no se pone en acto de igual manera en todas las circunstancias, sino que se adapta tanto a los contextos y características de las familias.

Con los cambios sociales, políticos y económicos en la China contemporánea, así como los procesos identitarios atravesados por los migrantes chinos y sus descendientes, la piedad filial ha cobrado nuevos significados sin perder su vigencia. Mientras la familia patrilineal y patriarcal china da paulatinamente pasos hacia relaciones más igualitarias entre los esposos, roles más activos de las mujeres, y mientras las tendencias demográficas tensionan las obligaciones y expectativas de cuidado de los mayores, los valores esenciales de la piedad filial encuentran algún modo de reproducción material o simbólica. De este modo, este principio tradicional se hace necesario a la hora de tener un mejor entendimiento de las relaciones familiares tanto en China como en sus comunidades de ultramar y sus implicancias en múltiples dimensiones de la vida de los miembros de la familia.