El camino hacia el 1 de octubre de 1949: el nacimiento de la República Popular China
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La emergencia de China como República Popular es un hito que ha sido invisibilizado por ciertas lecturas eurocentristas y occidentales que tienden invisibilizar los hechos del hemisferio oriental. En este artículo apostamos a poner en común algunos hechos históricos que derivaron en la fundación de la República Popular.

La historización de China puede ser tomada en torno al 1° de octubre de 1949 siendo esta fecha un parte-agua en su devenir como país y que tuvo levantamientos armados, conformación de soviets, repliegues a los cerros, focos guerrilleros, entre tantas otras acciones. En este proceso el rol de Mao Zedong será la cara visible que remite al fin de una etapa en la que China era -una y otra vez- asediada por las potencias extranjeras.

Por lo general la visión sobre China ha sido en relación a su rol en los mercados europeos durante las épocas medieval y moderna. De hecho, la búsqueda de rutas para llegar fueron las motivaciones de Cristóbal Colón y Vasco da Gama a fin de lograr la provisión de productos asiáticos. El devenir de estos dos viajeros es archiconocido y sus resultados están a la vista hoy en día. 

Un poco más acá en el tiempo han existido otro hitos en relación a China y los países de Europa como lo fue la  “guerra del opio” entre 1840-42. Esta guerra fue un intento por frenar la intervención extranjera creciente de Inglaterra, Estados Unidos, Holanda y Portugal a partir de la prohibición del opio. La presión bélica británica conduce a la “paz de Nanjing” y a partir de allí comenzará un proceso creciente de intervención extranjera, pérdida de territorios y concesiones bajo presión militar. Para 1894-95 a las tensiones ya existentes se le suman nuevas con Rusia al mismo tiempo que se produce la primera guerra sino-japonesa resultando de ella la pérdida de territorios y la independencia de Corea. 

Escena de la guerra del opio

Para el comienzo del siglo XX se realizó la “rebelión de los boxers” en respuesta a la expoliación extranjera: se realizaron matanzas de comerciantes occidentales y misioneros, se atentó contra compañías extranjeras y es asesinado el embajador alemán. La presencia de los ejércitos extranjeros de Inglaterra, Japón, EE.UU., Francia, Alemania, Austria, Italia y Rusia aplastan la rebelión y establecen para septiembre de 1901, la firma de un protocolo de “puerta abierta” mediante el cual China tiene prohibida la importación de armas mientras que se comprometía a pagar altas indemnizaciones y a permitir la permanencia de los ejércitos extranjeros.   

Las consecuencias sociales y económicas de la dominación extranjera son potenciadas por la comercialización de las manufacturas europeas que agudizan el cuadro: la artesanía así como la industria local no logran sostenerse mientras las zonas rurales crecen demográficamente bajo altos niveles de pobreza mientras que en las ciudades portuarias comienza a desarrollarse una fuerza proletaria y crecen los planteos reformistas en un sentido liberal-democrático como sucedió en otro países durante esta época.

Los años que lleva a China de ser un país asediado por las fuerzas extranjeras a constituirse como una República Popular autodeterminada tendrá una página importante gracias al rol de las fuerzas nacionalistas. Para 1905 se difunden los “tres principios”  escritos por Sun Yat-Sen y que se resumen en: nacionalismo, democracia y bienestar económico. Este programa será en base a la visión capitalista occidental y, tras las intervenciones extranjeras, en 1911 fue la base intelectual de la revolución de los jóvenes chinos. Tras la sublevación, el Partido Nacional del Pueblo estableció un gobierno provisional revolucionario en Nanjing derrocando al Emperador e impulsando la fundación de la República China y el establecimiento en la presidencia de Yuan Shikai el 12 de febrero de 1912.

Su presidencia culminará en 1916 por problemas de salud asumiendo en su lugar Li Yuanhong y con él China entrará en una fase de mucha conflictividad interna. En efecto, para 1917-18 China participará en la 1° Guerra Mundial con la intención de anular los acuerdos con Japón y apuntar a la devolución de los territorios arrendados a Alemania pero ninguna de estas reivindicaciones son atendidas en la conferencia de paz. La respuesta a este destrato provocará en 1919 la manifestación de estudiantes de Beijing luego de que los tratados de paz se establece ceder las tierras alemanas a los japoneses. Será en este momento cuando Mao Zedong comenzará a organizar en Changsha un grupo de orientación marxista mientras que en París la delegación China decide no firmar el Tratado de Versalles.

Al principio de la década del 20´ asistimos a una coordinación entre el Partido Nacionalista (Kuomintang) y el Partido Comunista Chino (PCCh) fundado en 1921 bajo la conducción de Mao Tse-Tung. Esta coordinación fue facilitada mediante el accionar de la recién creada URSS quien decide renunciar a las pretensiones zaristas de años anteriores. La incorporación del PCCh al Kuomintang se realiza en 1923 y al siguiente año se define avanzar en los tres principios planteados por Sun Yat-Sen aplicado a un accionar político concreto: unidad del pueblo (nacionalismo), derecho del pueblo (democracia) y bienestar del pueblo (socialismo). Estos preceptos – modificados en su tercer punto – permitieron la unidad al mismo tiempo que la URSS continuó cultivando la relación al ofrecer formación a los líderes del partido nacionalista. Se destaca entre ellas, la participación de Chiang Kai-Shek que asumirá en 1926 la presidencia del país tras la muerte de Sun Yat-Sen. En ese momento el país se encontraba al norte y al centro bajo el dominio de los “señores de la guerra” que detentaban poder político y militar. Tras asegurarse el control en el sureste y con el apoyo soviético, avanzan en la campaña conocida como “expedición al norte” bajo la intención de cumplir con el primero de los principios nacionalistas. 

En 1927 con la conquista de Hankow, Shanghai y Nanjing y en tan solo 9 meses, Chiang Kai-Shek une el país. En ese mismo año se produce la primera ruptura con el PCCh en el marco de dos hechos: el intento de nombrar a Wuhan como la sede del gobierno nacional (con apoyo soviético) y la masacre de comunistas en Shanghai. Con estos eventos comienza la etapa de la guerra civil china dando lugar a la  persecución al PCCh mientras se realiza un despliegue de políticas nacionalistas de recuperación de concesiones extranjeras. La ausencia de una reforma agraria (que implicaba a un 85% de la población) genera las condiciones para la emergencia de un sujeto con potencialidad revolucionaria. Así fue interpretado por Mao Zedong y Chu-Teh al realizar tomas y repartición de tierras de terratenientes en Kiangsi y Fukien constituyendo en las zonas rurales la base política y social del PCCh.

Mao durante la “Larga marcha”

Con la creación del ejército rojo en 1928 se fortalece la estrategia del partido logrando resistir cuatro campañas de exterminio impulsadas por Chiang Kai-Shek bajo la organización de “guerra de guerrillas”. Sin embargo, la quinta avanzada del ejército nacionalista en 1934, coincidió con un cambio en la estrategia del PCCh al imponerse la línea contraria a la de Mao y establecer un enfrentamiento de “ejército contra ejército”. La derrota comunista conducirá al repliegue hacia el norte bajo lo que se conoció como la “larga marcha”. Fueron más de 10 mil kilómetros los que transito el ejercito rojo para replegarse tras la ofensiva nacionalista al mismo tiempo que se buscó tomar la iniciativa contra Japón en la nueva guerra sino-japonesa iniciada en 1937.

Ante este nuevo desafío el PCCh definió un “Frente único antijaponés” y estableció -otra vez- una alianza con el nacionalismo. La estrategia del partido fue la de “priorizar las contradicciones primarias” tras que Japón había logrado algunas victorias militares sobre ciudades chinas a las que apostaba incorporar bajo una política de autonomía y en el marco de su definición de crear un “nuevo orden” en el mundo asiático. El final de la segunda guerra mundial con los bombardeo de Hiroshima y Nagasaki en 1945 volverá a prender el enfrentamiento entre nacionalistas y comunistas, entre Chiang Kai-Shek y Mao Zedong.

La intermediación de la URSS y de los EE.UU. no fueron suficiente para evitar el enfrentamiento y la guerra civil se desarrolló a lo largo de todo el territorio. Sin embargo, la fuerte incidencia del comunismo en las zonas rurales le confirió una ventaja relativa al lograr construir una correlación de fuerza favorable que derrotó una por una a las ciudades controladas por el nacionalismo. La guerra civil finalizará el 1° de octubre de 1949 con la fundación de la República Popular liderada por Mao-Zedong en la plaza Tiananmen. Este momento será la coronación de un proceso y el punta pié inicial del presente del gigante asiático.