El gobierno chino emite el nuevo Libro Blanco: “Energía en la nueva era de China”
Foto: CFP
El documento se titula “Energía en la nueva era de China”, y fue publicado de manera oficial el 21 de diciembre de 2020 por la Oficina de Información del Consejo de Estado. En este nuevo Libro blanco, se repasan los logros en el desarrollo energético y las principales políticas para etapa de transición energética de la República Popular.

La publicación de “Libros blancos” se ha convertido en una herramienta importante de la República Popular China para manifestar los logros en áreas específicas y los objetivos que se propone el país para los próximos años en determinados ámbitos. La publicación de un “libro blanco” es una señal de la importancia que le otorga el gobierno chino a una temática, y entre los últimos publicados, encontramos “El principio de una sola China y el problema de Taiwan” (2000), “La Defensa Nacional en la nueva era” (2019), “China y el mundo en la nueva era” (2019) y “Luchando contra la COVID-19: China en acción” (2020), por solo mencionar algunos.

La publicación del Libro Blanco “Energía en la nueva era de China” indica uno de los objetivos más importantes del país asiático para los próximos años: encabezar el proceso de transición energética hacia energías limpias y ser una voz autorizada de los países emergentes en el debate sobre cambio climático.

La República Popular China se ha convertido en el mayor productor y consumidor de energía del mundo, lo que es expresión del cambio en el centro de gravedad de la economía mundial desde el norte desarrollado hacia el Asia Pacífico en general y China en particular. Desde 2016, China es el principal importador de petróleo, es el primer exportador mundial de mercancías desde 2009 y el primer  importador mundial desde 2016, además de ser el primer productor mundial de carbón, insumo mediante el cual apalancó su sector industrial durante los últimos años.

Las potencias de occidente han sido fuertemente críticas de los altos índices contaminantes presentados por China en los últimos años, y le han exigido políticas concretas que frenen la emisión de gases de efecto invernadero, así como también que asuma la responsabilidad en el financiamiento de políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

La visión del gobierno chino sobre el asunto, sin embargo, ha sido diferente. China ha acompañado activamente la postura de los países emergentes y en desarrollo sobre la existencia de responsabilidades comunes pero diferenciadas, es decir, que todos los países tienen la responsabilidad de mitigar las causas que contribuyen a aumentar la contaminación, pero los países centrales son los que tienen una mayor cuota de responsabilidad en el financiamiento, exigencias y plazos, ya que son ellos quienes han sido históricamente los más contaminantes.

La República Popular China ha sostenido que los elevados índices de contaminación en su país han sido causados por el proceso de industrialización que ha encarado el país en los últimos años, y que si se evalúan otros índices como la emisión de gases de efecto invernadero promedio por persona o el índice de contaminación histórico acumulado por país, China está muy por debajo de otras potencias como Estados Unidos o Gran Bretaña.

 

Emisiones de gases de efecto invernadero de 2014 (a) y acumuladas en el mundo 1751-2014 (b).

Extraído de: Carbon Dioxide Information Analysis Center.

Gran parte de las políticas de China tendientes a enfrentar el cambio climático a nivel internacional se han enmarcado en la llamada “Ruta de la Seda Verde”, que propone la construcción de una comunidad de destino saludable y ecológica para la humanidad. El septiembre de 2020, el presidente chino Xi Jinping anunció en la Asamblea General de la ONU el compromiso de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono para 2060, lo que nos habla de que los próximos cuarenta años serán centrales en la transición energética global. El gigante asiático es uno de los pocos firmantes del Acuerdo de París que ya le puso fecha a la huella de carbono cero en su territorio, lo que reduciría entre 0,2 y 0,3°C el aumento de la temperatura global para el 2100.

Según el Libro Blanco “Energía en la nueva era de China”, el carbón sigue siendo la fuente básica de energía en el país. La producción anual de carbón crudo ha oscilado entre 3.41 mil millones de toneladas y 3.97 mil millones de toneladas desde 2012. En este marco, el documento señala que, en los últimos años, China dio prioridad a la energía no fósil, esforzándose por sustituir fuentes de energía altamente contaminantes por energías renovables, entre ellas, energía solar, eólica, hidroeléctrica, nuclear segura y estructurada. A su vez, China se encuentra avanzando en el desarrollo de la biomasa, energía geotérmica y oceánica. Como se observa, la transición energética está íntimamente vinculada a la transición tecnológica, donde China también viene realizando importantes avances.

En este marco, entre 2016 a 2019 China redujo más de 900 millones de toneladas de capacidad de producción de carbón obsoleta al año en promedio. En 2019, la intensidad de emisión de carbono en China había disminuido en un 48.1 por ciento en comparación con 2005, y superó el objetivo de reducir la intensidad de emisión de carbono en un 40 por ciento entre 2005 y 2020.

El libro blanco “Energía en la nueva era de China” se divide en siete secciones: desarrollo de la energía de alta calidad en la nueva era, logros históricos en el desarrollo energético, esfuerzos integrales para reformar el consumo de energía, construir un sistema de suministro de energía limpio y diversificado, aprovechar el papel de la innovación como el motor principal de desarrollo, profundizar la reforma del sistema energético integral, y fortalecer la cooperación energética internacional en todos los ámbitos.