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sábado, mayo 25, 2024

El orden mundial y el sistema Tianxia

El actual orden mundial representa la geopolítica fundada desde 1945 por el poder hegemónico estadounidense a través de los diversos actores internacionales. El resurgimiento de China en la dinámica del capitalismo trae consigo una visión alternativa de dicho orden basada en el Tianxia.

La conceptualización del orden mundial es un asunto de la política de las grandes potencias que constituyen una dinámica específica del sistema económico internacional. En la actualidad, la prevalencia de la lógica del poder hegemónico desde 1945 se debe a las diferentes estrategias desplegadas por parte de Estados Unidos. Económicamente implementó una serie de mecanismos que favorecían su sistema financiero y comercial a través del patrón oro-dólar. Políticamente constituyó organismos multilaterales que legalizaran sus prácticas colusorias con el resto del mundo a través de marcos normativos internacionales. Socioculturalmente aprovechó la continuidad inglesa para conformar un proyecto civilizatorio basado en la identidad social civilizatoria del acrónimo WASP (White Anglo-Saxon Protestant).

La actual dinámica del orden mundial se basa en la concatenación de procesos que anteponen el poderío hegemónico a través de sus contradicciones sistémicas. Un ordenamiento constituido sobre la democracia y que tiene que ver con el Destino Manifiesto de Estados Unidos por reivindicarse como parte de la imagen y semejanza a la ideología capitalista del Occidente. Antagónicamente, desde la ocurrencia económica a nivel global de China, se ha propuesto su legitimación internacional como parte de un sistema mundial diferente basado en el 天下 (pinyin: Tianxia).

La diferencia básica de las proposiciones chinas a nivel planetario, respecto de Estados Unidos, tienen que ver con la importancia del sujeto en la sociedad por encima de la articulación atomizada e individualista que propone la mercantilización. Es decir, para China la libertad tiene que ver con el concepto de armonía 和 (pinyin: he) o confluencia orgánicamente sintónica de los elementos constitutivos para generar un orden simbiótico. Mientras que, para Estados Unidos, la libertad tiene que ver con la capacidad normativa del individuo para que teleológicamente reproduzca sus intereses y necesidades en función de las construcciones sociales.

En esta base conceptual se construye el天下 (pinyin: Tianxia) pues en tanto que estructura ideológica propone la unidad en la diversidad, lo que da un lugar a un proceso integral en el que se intenta articular el antagonismo natural de la sociedad. El Tianxia fue una propuesta de la dinastía Zhou (1046-256 a.C.) que garantizaba la unicidad en la multiplicidad de conflictos entre los pueblos.

Etimológicamente desde los caracteres chinos, 天 (pinyin: Tian) se refiere al día, cielo o naturaleza, mientras que 下 (pinyin: Xia) se define como debajo de o por debajo. En conjunto, ambos caracteres significan que la tierra se encuentra bajo el cielo o también, la unión del cielo y la tierra para la generación de la vida. No obstante, el papel de 天 tiene que ver con la naturalidad divina de legitimar a los soberanos en el sistema político. Por su parte, 下 consiste en la posibilidad de generar una estructura u ordenamiento con leyes universales de la naturaleza.

Según Xi Jinping, su preocupación se basa en establecer una revitalización a su país, pero que beneficie a todos los demás, generando la armonía que emane del orden mundial que busca establecer. Dicha propuesta tiene que ver con sus propias tradiciones políticas que se asentaron en pensadores como Lao Tsé, Confucio, Mencio, Mozi, Zhuangzi, Xun Zi y Han Feizi. Cada uno de ellos, se dirige al pensamiento orgánico de la lucha de contrarios que implica una unificación múltiple.

En palabras de Zhao Tingyang, la estructuración de China en la dinastía Zhou se basó en la filosofía política global que emanaba del 天下 por y para la sociedad. No obstante, la aplicación actual de dicho sistema para el mundo, occidental, es uno de entre tantos y principales retos de China en torno a su conversión como potencia global. Las reglas, los valores y las normatividades del sistema occidental se basan en propuestas teóricas y discursivas que tienen que ver con la atomización, la enajenación y el fetichismo mercantil de sólo unos cuantos.

La operatividad del mundo contemporáneo tiene que ver con la conceptualización racional y causal que se edificó en la Grecia antigua con los grandes filósofos: Sócrates, Platón y Aristóteles. Sin embargo, sus contemporáneos en China: Confucio o Mencio, ya proponían la contraparte de dichas retóricas, es decir, frente a lo racional, lo relacional y, delante de lo causal, lo casual.

Así, el 天下 pensado como sistema internacional es un intento de regulacionismo político de la sociedad global y constituir un mundo armonioso en el que crezca y se desarrolle paralelamente. En el marco de su propuesta global conocida como la Franja y la Ruta o一带一路 (pinyin: Yi Dai, Yi Lu), la política de Xi Jinping se basa en mantener un megaproyecto de infraestructura global que vincule armónicamente a los países para influenciar y potenciar su desarrollo y crecimiento. De esta forma el 天下 se propone como una plataforma de trabajo de la agenda de política global de China para proponer funcionalidad discursiva del proyecto de la Ruta de la Seda y así, conseguir un ordenamiento global a imagen y semejanza de China para abandonar el sistema de dominio y subordinación estadounidense.

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Docente de la Universidad Nacional Autónoma de México. Especializado en análisis del Orden mundial, Economía Política Internacional, Macroeconomía y Geopolítica digital.

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