El teatro de títeres: el arte chino que sobrevive al tiempo
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El teatro de títeres ha servido para educar y entretener por siglos. Despliega una serie de talentos, como la música, la narrativa, las artes plásticas, la danza y las artes marciales.

Los orígenes del teatro de títeres son antiquisimos. Alguno encuentran sus primeras apariciones en la dinastía Han. Otros encuentran su apogeo en el siglo XVII, en la provincia de Fujian, donde se populariza como una alternativa para quienes no podían acceder a disfrutar de la ópera en el palacio imperial. Más allá de su origen, este arte no pierde actualidad y se continua disfrutando en China y en todos los países de la diáspora. 

La historia del teatro de títeres ha estado muy ligada a la ópera china, y suelen compartir repertorio. Aunque el origen del teatro de títeres pudo se más rudimentario, con el tiempo fue adquiriendo características similares a las de una ópera en miniatura. La música juega un rol escencial, y en particular los gongs sirven para retratar peleas o escenas de acción, en las cuales el movimiento acompaña con precisión los sonidos. Por ello, no es un arte sencillo, sino que lleva varios años de entrenamiento poder inrepretar las acrobacias presentes en las obras con la destreza necesaria. La complejidad de la puesta en escena y la preparación actoral está a la altura del teatro de actores. 

El teatro de títeres puede adquirir varias modalidades: marioneta, títeres de guante, títeres de varilla, teatro con abanico, entre otros. En su historia, ha tenido también un caracter ritual. Muchas obras hacian alusión a las relación entre los seres humanos y las deidades. Las mismas han servido no solo para entretener sino también para educar, transmitir ideas filosóficas o incluso políticas. Por esto último, una parte del teatro de marionetas se vio negativamente afectado durante la revolución cultural. Sin embargo, experimentaría un nuevo florecimiento a partir de los años 80. Al dia de hoy el gobierno fomenta y protege este arte como parte del patrimonio. 

Lo límite del teatro chino de marionetas van más allá de China. No solo algunas compañías recorren el mundo con sus obras, sino que se han creado compañías de teatro en la diaspora. Un ejemplo de cómo el teatro de títeres sobrepasa las fronteras, es la compañía de teatro de Ignacio Huang, reconocidio actor argentino-chino, quien saltó a la fama co-protagonizando la película Un cuento chino. Su compañía, caminantes del universo, ya ha montado algunas obras a lo largo de Argentina, trayendo historias tradicionales, como algunas derivadas de Viaje al oeste, adaptadas al público local. La más recien de ellas fue Montaña hoguera.  

Cada vez más jóvenes tienen el deseo de mantener vivo este arte milenario, y es posible esperar que sigamos disfrutando del él por mucho tiempo más.