Eva Blanco: “No entiendo por qué los argentinos odian tanto a los chinos si todavía no los conocen”
Foto: Pedro Pérez
La escritora, traductora y empresaria china reflexiona sobre feminismo, economía, la sinofobia y el mundo después de la pandemia

Eva Blanco es el nombre artístico de Lu Xia, novelista y exportadora. Eva es autora de Ida, la primera novela escrita en español por una mujer china. Llegó a la Argentina en 2011 para hacer un posgrado y ya va por el tercero: recientemente se convirtió en Magister en Relaciones Comerciales por la Universidad de Tres de Febrero. Tradujo al chino La presidenta, la biografía de CristinaFernández escrita por Sandra Russo y también los discursos pronunciados por Cristina Fernández en sus viajes a China. En su faceta comercial, exporta vinos argentinos a China y logró posicionarse entre los  principales exportadores.

Son tantas tus actividades y tan diversas que queremos saber cuáles son tus proyectos artísticos y comerciales para el futuro inmediato.

La vida cambia y a veces no hay un plan. Vivimos una vida que no sabemos a dónde nos va a llevar. Cuando llegué a Argentina no sabía qué iba a hacer. Vine a terminar un posgrado. En ese momento comencé a hacer actividades que me permitieran practicar el español, así me convertí en actriz, por ejemplo.  A partir de mis estudios conocí a la gente de la bodegas y comencé a exportar vinos a China. También fui intérprete de muchos funcionarios argentinos en sus viajes a China y ahí me di cuenta de lo poco que saben los funcionarios argentinos sobre la política china y viceversa. Por eso me propuse que los chinos pudieran conocer un poco de la política argentina, que conozcan a la primer mujer electa presidenta.

En 2017 comencé a traducir la biografía de Cristina. Me gusta mucho el estilo literario de Sandra Russo, me gusta su tono, su manera de escribir. Pero traducir un libro lleva muchísimo tiempo. Este, por ejemplo, me llevó ocho meses. Además, yo tuve que explicar algunos contextos que los argentinos conocen pero los chinos no.  Este libro fue muy leído por los presidentes de las empresas chinas que tienen inversiones en Latinoamérica. Porque no hablan español y les cuesta mucho entender qué pasa en Latinoamérica, donde la política es muy diferente de la china. Entonces los presidentes de las empresas me agradecen por el libro, porque cuentan con una herramienta que los orienta y les resulta útil a la hora de decidir una inversión.

Yo creo que la relación entre China y Argentina creció mucho durante el gobierno de Néstor Kirchner pero se fortaleció con los gobiernos de Cristina. El mundo está cambiando y es cuestión de sentido común tener otra carta, tener otro socio, además de los Estados Unidos. Pero para mí, además, esta traducción tiene también que ver con el feminismo. Me importa contar cómo una mujer accede al cargo de máximo poder institucional, al rol más importante al que puede aspirar alguien que se dedica a la política. Y todo esto lo hice armando, a la vez, mi empresa de exportación de vinos. Tengo depósitos y empleados en China y clientes aquí. Al principio fue difícil porque lleva tiempo conocer a los clientes, visitarlos. En esa época dormía todas las noches en un hotel distinto en una ciudad distinta. Ahora ya conozco a mis clientes, estoy establecida como empresaria y eso me permite hacer otras cosas que también me gustan. Por ejemplo, ahora voy a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Di Tella, voy a escribir mi segunda novela.

Desde tu punto de vista, ¿a qué transformaciones asistimos y a qué transformaciones asistiremos en el corto y mediano plazo, teniendo en cuenta el impacto de la pandemia en la aldea global?

En muchas áreas ya comenzó a funcionar lo que llamo “economía con distancia” que entre otras cosas, refiere a la virtualización de algunas actividades. También veo una “economía compartida”. En China se comparte la bicicleta, el auto, la oficina. Cuando necesitas usar un auto, lo contratas. Ya no hace falta tener una oficina fija para tu empresa. Cuando la necesitas, la reservas y compartís el espacio con otras empresas. Yo comparto un depósito, organización logística y empleados con otros cincuenta importadores de vino. Y eso lo podemos hacer también gracias a la tecnología. Tenemos una aplicación con la que organizamos todo. Esto que pasa hoy en China va a llegar muy pronto a Latinoamérica. En China ya hay 20 ciudades con la tecnología 5G, lo que permite que el transporte público no necesite choferes. Esto por supuesto modifica el trabajo de manera integral, pero lo que espera el gobierno chino a partir de esto no es que el trabajo disminuya sino que surjan trabajos de mejor calidad.

 ¿Cómo es para vos y qué significa ser una mujer china y feminista?

Antes de salir de China yo no pensaba en cuestiones de género. Allá es un tema invisible, ocultado. La cultura confuciana influye en nuestro modo de entender el género. Los movimientos feministas de la argentina me cambiaron esa perspectiva, me hicieron reflexionar sobre muchos conceptos que ya tenía, como el término “deconstruido”, por ejemplo.

Foto: German Garcia Adrasti

Pero hasta el día de hoy no puedo declararme como una feminista china, porque perdería a mis clientes. Es que el significado de “feminista” es diferente en China. Acá ser feminista es pelear por el mismo derecho y la misma oportunidad en cada ámbito o área. En China ser feminista es pensar que la mujer tiene que tener más poder que el hombre y entonces, el hombre tiene que lavar los platos y además traer el dinero a la casa. Entonces en China, “feminista” es casi una mala palabra. Antiguamente en China las mujeres no podían recibir educación, la educación era un derecho exclusivo de los hombres. La educación obligatoria para la mujer es bastante reciente, y eso permite comenzar a entender la idea de feminismo de otra manera. De hecho, nuestro equivalente al Ni una menos es ni una estudiante menos, es decir, que ninguna estudiante tiene que abandonar la escuela. Entonces para hablar de feminismo en China tenemos que pensar en diferentes generaciones y también en cómo se da en el espacio porque es muy diferente la vida en las grandes ciudades como Beijing que la vida en los pueblos del interior.

A partir de la pandemia, ¿cómo ves el tema de la sinofobia?

Sobre todo en redes sociales veo mucho odio contra China. No entiendo por qué los argentinos odian tanto a los chinos si todavía no los conocen. ¿Qué hicieron los medios para generar tanto odio? ¿En función de qué intereses lo hacen? China es una víctima de la pandemia, no la responsable, como sostienen algunas voces desde los Estados Unidos. Para China, Estados Unidos tiene la responsabilidad de combatir la pandemia y ayudar a otros países porque tiene los recursos para hacerlo. Y es una responsabilidad y una obligación porque los países grandes y los chicos tenemos el mismo destino.

Incluso, cuando se señala que el origen del virus es una sopa, eso no podemos saberlo con exactitud aún; pero ¡cuántas veces lo escuchamos! Esa agenda mediática mundial responde a intereses políticos. Argentina es muy hipócrita en ese sentido. Y el gobierno chino tiene que hacer una autocrítica también, porque no hizo nada para que la sociedad argentina lo conozca. Creo hay que incrementar el intercambio cultural para mejorar el entendimiento con Argentina. Por ejemplo, los chinos no saben que Argentina produce vino.

Volviendo al tema de los medios, muchos medios Occidentales critican el tema del respeto de los derechos humanos en China pero claramente tenemos distintos conceptos acerca de qué es un derecho humano. Para un chino derechos humanos significa que desde el mismo día de tu nacimiento tenés derecho a una parcela de tierra pero también acceso a los servicios esenciales, acceso a la conectividad. En China ningún ciudadano tiene que preocuparse por la factura del agua o del gas. Los servicios esenciales están garantizados por el Estado. Mientras que en Argentina hasta un docente universitario tiene que preocuparse por los “tarifazos”. Eso es una humillación en voz alta. Y en Occidente, por los intereses de las empresas que proveen esos servicios, nadie sale a decir “ahí se están violando los derechos humanos” cuando claramente es así.