Filosofía occidental versus cosmología china
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¿Como occidentales qué deberíamos considerar al leer textos filosóficos chinos no escritos por estudiosos de Oriente?. Como bibliotecaria me llama la atención que Ames (2007) mencione, de forma muy curiosa, que los libros de filosofía china en una librería se encuentren normalmente en sectores poco comunes como “New Age”, “astrología”, “religión”, e incluso “otras lenguas”. Surge sin duda alguna el por qué de esta categorización puramente occidental.

Si realizamos un poco de brevísima historia sobre textos como  las Analectas de Confucio, el I Ching, el Tao Te King, el Zhuangzi, el Zhongyong, traducidos por misioneros, y sólo más recientemente por sinólogos. Dichas traducciones nos hacen considerar el argumento de espíritu cristiano de los mismos, por ello fueron considerados textos más religiosos que filosóficos. La cristianización original de los textos chinos nos llevó a leer en la actualidad traducciones como “el camino” (dao), “cielo” (tian), “benevolencia” (ren), “ritos” (li), “virtud” (de), y así sucesivamente. ¿Luego de leer las Analectas podemos afirmar que el concepto de piedad filial es un rito propiamente dicho? Con relación a este tema Ames se pregunta: ¿Un occidental lee el término “cielo” y mentalmente lo asocia con lo espiritual, ¿no está todo esto relacionado a los principios filosóficos griegos que encuentran una equivalencia en la cosmología china?

Los filósofos como productores de conocimiento tienen la responsabilidad de buscar y comprender las distinciones culturales, con el objeto de prevenir el reduccionismo cultural y los malentendidos del etnocentrismo, en este caso principalmente occidental. La filosofía como una disciplina se circunscribe como Anglo-europea, razón por la cual las escuelas de otras etnias se encuentran coartadas para poder amalgamar sus propias características culturales, con el objetivo de ser reconocidas como “filosofía real” de acuerdo a los cánones occidentales. Si bien China continuó la aplicación de la filosofía anglo-europea, se ha separado la enseñanza de la “filosofía en china” (que hace referencia a la filosofía occidental enseñada en China), y el término vernáculo “pensamiento” para referirse a la historia de la filosofía China como una explicación de los cánones que se enseñan en forma integral en el currículo de los departamentos de filosofía y de literatura de las Universidades Chinas.

Ames hace referencia a las críticas de Heidegger sobre el pensamiento chino. Una escuela pragmática americana comenzó a respetar la narrativa filosófica tradicional china con relación a los procesos naturales de la experiencia diaria y natural que sigue la cosmología china. Si bien estos análisis son recientes, podemos decir que las ideas filosóficas chinas han comenzado a tener peso, y de acuerdo a los cánones occidentales esta cosmología no encaja dentro de las categorías cómo la metafísica, epistemología, ética, etc.

El sinólogo francés Marcel Granet observó que la característica fundamental que distingue la filosofía china es: “Chinese wisdom has no need of the idea of God”. Esto nos deja entrever que la cosmología china parte en forma independiente de un poder mayor al igual que el dios occidental, desde dónde se encuentra basada la filosofía occidental desde un principio. En cambio, en confucianismo y el taoísmo favorecen el cultivo de las relaciones y el desarrollo personal como punto de partida para establecer los valores de una sociedad. La idiosincrasia china de comprometerse personalmente para dar lo mejor de sí con el objetivo de ayudar a la sociedad en su conjunto, si cada no hace lo que debe no es necesario establecer más reglas, cada granito de arena vale.

En las Analectas, Confucio insiste que el orden es pragmático y se encuentra diariamente a nuestro alrededor, estudiamos y observamos lo que tenemos a mano, el Daxu establece como prioridad el cultivarse a sí mismo para brindar más beneficios a la comunidad. El mensaje de estos documentos canónicos es que el cultivo personal, familiar, social, político y cosmológico se encuentra unido y forma indivisible, pero que siempre comienza por un proyecto de auto cultivación personal. Solo siguiendo este “camino” uno es capaz de encontrar el equilibrio, sólo habiendo encontrado el equilibrio uno es capaz de sentirse seguro, sólo habiéndose asegurado que uno es capaz de deliberar en lo que uno es capaz puede aportar a la comunidad, puede aportar al mundo.

“Dios” puede ser utilizado como sinécdoque por el tipo de conocimiento que ha sido obstáculo para la sabiduría que debe emerger de un diálogo real entre estas dos tradiciones. La traducción china de diálogo es duihua, que más que diálogo sugiere conversación entre dos personas, intercambio de ideas. Para Platón en cambio sophia se identificaba con episteme, con el verdadero conocimiento, con el concepto que el conocimiento es virtud, pero debemos marcar la diferencia del pragmatismo asiático: el conocimiento es virtud.

La traducción de filosofía (zhexue) en chino hace referencia a los orígenes de Pitágoras ya que el carácter refiere a sabiduría con el carácter que simboliza boca que implica “comunicación” o “conversación”. Volvemos a la tradición china de la deliberación, donde uno debe cultivarse para llegar a la sabiduría de amar y no amar la sabiduría.

La cosmología de la China Antigua, su teoría del universo como un todo ordenado, muestra sorprendentes discordancias con relación al pensamiento occidental. Los antiguos chinos carecían de mitos sobre la creación, tampoco poseían un ente creador externo a este mundo, este mundo se encontraba en contacto directo con el cielo. No poseían una causa primera, un big bang, solo asumían una teoría orgánica natural, una armonía ordenada de voluntades sin la presencia de un moderador. Esto se encuentra en directo contraste con el resto del mundo que dispuso de una deidad sobrenatural. Los occidentales han impuesto sus preconceptos sobre del mundo asiático; quien a pesar de considerar al cielo como el supremo poder cósmico, solo lo percibía como parte de la naturaleza.

Los caminos del conocimiento que se adoptaron hoy día se encuentran siguiendo dos caminos divergentes. El primero es el más reconocible en término de procesos de modernización asociada con la extensión de las políticas, economías y tecnologías racionalizadas. La segunda forma incluye el reconocimiento de la accesibilidad mutua de formas y procesos culturales que se dirigen a sitios ad-hoc o locales de negociación utilizados para la resolución de problemas particulares.

Ames nuevamente se cuestiona: ¿Debemos permitir que la filosofía anglo-europea posea el monopolio de la disciplina, y que la única forma en que una conversación puede desarrollarse implique abandonar la pretensión dialógica?

A nivel occidental se está dando una revolución que invita a tomar más seriamente la filosofía china, dentro de este ámbito se presenta una fuerte crítica hermenéutica, postmodernista, neo-pragmática. etc. con el objetivo de re sistematizar la filosofía.

Whitehead resalta y de cierta forma denuncia el uso del concepto de DIOS en filosofía, esto será criticado nuevamente por John Dewey, quién se comprometió con el trascendentalismo. Estas argumentaciones generaron la idea de falacia de la que hablaría Dewey: Existen dos caminos, o debemos encontrar los objetos y órganos apropiados de conocimiento en las interacciones mutuas de los cambios constantes o debemos buscarlos en una región trascendental o específica. Obviamente Dewey realiza su análisis desde la posición occidental: si la mente humana, realiza una generalización que excluye el típico proceso de pensamiento asiático (chino para ser exactos) con su concepto de cosmología desde tiempos ancestrales, una cosmología que nunca se ha comprometido a la lógica del NO cambio, que sólo admite cambios como en la naturaleza misma.

La actual hipótesis dominante china sobre la naturaleza emergente del orden en un momento dado de los ciclos naturales nos provee una intervención beneficiosa para la narrativa filosófica occidental. La era en la cual el pensamiento filosófico occidental está en plena revolución, nos permite sin duda alguna presagiar una apertura a la narrativa filosófica milenaria china sin origen religioso.