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viernes, febrero 23, 2024

Francisco Taiana: «Lo primordial para Argentina es rechazar la tesis de una nueva guerra fría»

La Ruta China entrevistó a Francisco Taiana sobre su experiencia en el estudio del mundo chino, las tensiones globales abiertas por la pandemia y las oportunidades para la relación sino-argentina.

Tiene 27 años, estudió historia, vivió dos años en Beijing y está corrigiendo un libro sobre las relaciones sino-argentinas desde 1945 hasta la actualidad. Francisco Taiana nos brinda algunas claves para comprender el ascenso china como potencia, el conflicto abierto con Estados Unidos y el rol que Argentina debe jugar en ese contexto global.

  • ¿Cómo fue que empezaste a involucrarte con el mundo chino?

El que me empezó a alentar con el estudio fue mi padre (Jorge Taiana). Él empezó a viajar a China desde 2004 cuando era vice-canciller. Yo empecé a estudiar historia en el año 2011, China estaba ausente en la currícula, pero él me decía “China va a ser la potencia del mañana” por eso focalice mis estudios por ahí.

En enero de 2012 viaje a China por primera vez de vacaciones con mi familia. Ahí realmente comenzó mi interés concreto. Su civilización asombrosa y sus dimensiones descomunales fomentaron mi interés más académico.

El primer libro que leí por recomendación de mi padre fue On China de Henry Kissinger. Es “el” libro a recomendar para cualquiera que quiera comenzar a interiorizarse en el tema (sobre todo los primeros capítulos).

En 2014 hice un intercambio con el Boston College y tuve mi primera formación académica sobre la historia china. Posteriormente en mi estudio de posgrado sobre estudios latinoamericanos en Oxford elegí investigar las relaciones sino-argentinas desde 1972 hasta 2001. Posteriormente obtuve una beca para estudiar en la Universidad de Beijing durante dos años y ahí continúe profundizando la investigación sobre las relaciones sino-argentinas desde 1945 hasta 1971.

Actualmente estoy corrigiendo un libro en base a esos estudios sobre la historia de las relaciones sino-argentinas.

  • ¿Cuáles consideras que fueron las claves para que China se transforme de un actor periférico de la economía global a ser uno de los principales protagonistas en las últimas décadas?

Yo difiero de las posiciones que dan por sentado el repunte de China pos-1978. Esa posición desconoce considerablemente las décadas anteriores desde la fundación de la República Popular. La China de hoy no se puede explicar sin lo que fue el periodo de liderazgo de Mao. Ahí se sentaron las bases de una China moderna y consolidada.

En tres décadas se armó un Estado estableciendo las capacidades administrativas, se consolidó el territorio evitando la disgregación que se daba desde la caída de la dinastía Qing en 1911, se formó un ejército profesional y moderno, se tuvieron grandes logros científicos, se logró defender los intereses chinos (en la guerra de Corea y de Vietnam) y se desarrollaron la infraestructura, los sistemas de educación y salud.

La China de Mao establece los pilares sobre los cuales se pudo dar un proceso de reforma y apertura. Lo que vino después de 1978 fue importante pero no se podría haber hecho sin lo que pasó antes.

Otra cuestión clave fue que esa China de Mao comenzó el acercamiento con Estados Unidos. Y ese acercamiento fue clave para la cooperación económica y comercial que se dio en las décadas posteriores.

  • ¿En qué medida la pandemia del Covid-19 afecta la proyección de China en el escenario global?

La pandemia aceleró algunas de las tendencias que veíamos con anterioridad. Aceleró el deterioro de las relaciones de China con Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que estas tensiones no comenzaron con Trump. Este deterioro comenzó durante el gobierno de Obama cuando se impulsó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica  (TPP por sus siglas en ingles) que buscaba excluir a China.

La pandemia además se da en un año electoral en Estados Unidos y Trump eligió a China como su competencia.

Las razones para que se dé esta confrontación son profundamente estructurales y eso la hace inevitable. Los cálculos difieren cuando pero China se va a transformar en la principal economía del mundo y Estados Unidos no va a esperar de brazos cruzados a que eso suceda. Hay intereses antagónicos y la confrontación era inevitable más allá de Trump y la pandemia.

¿Qué puede pasar más a allá de las elecciones en Estados Unidos? No está claro y es difícil predecir. El deterioro tomó una inercia propia que parece difícil de detener.

Al margen de eso, no creo en la tesis de “la nueva guerra fría”. Esa posición es engañosa y errada por eso es peligroso asumirla. La guerra fría es un fenómeno particular del siglo XX y sus características eran distintas a la situación actual.

La pandemia aceleró la vigencia de un mundo más multipolar. No creo que China vaya a ser el “nuevo Estados Unidos” porque Estados Unidos también emergió en el mundo en una situación particular diferente a la actual (caída de la URSS, la Unión Europea se estaba formando y los países en vías de desarrollo tenían otro peso). En el mundo va haber distintas potencias que van a tener sus áreas de influencia y van a competir y colaborar entre sí.

La  pandemia también implicó un golpe para la imagen de China en el mundo. Una imagen que se empieza a revertir al salir antes de la pandemia y con daños mucho menores. Las capacidades estatales y organizativas de la República Popular permiten que sea una referencia para enfrentar a la pandemia. Más afectada saldrá la imagen de Estados Unidos. China ahora está más dispuesta a “volver a la canchas” y a ganar terreno en el ámbito diplomático. Se propone ganar terreno con proyectos concretos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La globalización ya venía en crisis y ahora China se posiciona para ser el motor de una nueva etapa de la globalización. Mientras nadie formule una propuesta alternativa más países van a terminar adhiriendo a su propuesta global.

¿Cómo debería actuar Argentina ante dicho enfrentamiento con Estados Unidos? Lo primordial para Argentina es rechazar la tesis de una nueva guerra fría. Porque si la aceptamos como la necesidad de un alineamiento ideológico, diplomático absoluto no tenemos margen de maniobra. Si así fuera, a pesar de que China ofrezca proyectos concretos particularmente beneficiosos para nuestro país, Argentina sigue estando en Latinoamérica que está dentro de la esfera de influencia de estadounidenses. Estados Unidos está más cerca y es más fuerte que China.

La lógica maniquea de una nueva guerra fría te pone en una situación compleja. Si nos alejamos de esa tesis vamos a tener una visión más acorde a nuestra realidad.

Tenemos dos países que son dos grandes potencias sin parangón. Nosotros tenemos que desarrollar relaciones maduras con cada una de esas potencias. Y eso responde a un problema más dificultoso que se relaciona con la pregunta ¿qué país queremos tener los argentinos?

Es un debate vivo en nuestra sociedad sobre el modelo social, estatal y económico. Y eso está lejos de resolverse. Cada una década se hacen reorientaciones abruptas internas y externas. Resolver ese conflicto es lo que puede hacer que tengamos una diplomacia estable y lo más provechosa posible.

En el caso de China la respuesta es más clara. Nuestra situación con China es favorable y hay una colaboración en diversos ámbitos hace varias décadas (en agroindustria, asuntos antárticos, en los sectores nucleares y aeroespaciales, y también intercambios culturales). La cooperación sino-argentina esencialmente debería florecer en las próximas décadas. Es un país con el cual no tenemos ningún foco de conflicto. No hay focos de conflictos que obstaculicen las relaciones bilaterales.

En la medida en que la competencia se agrave entre China y Estados Unidos es necesario practicar una diplomacia que permita establecer intereses comunes. El siglo XXI va implicar una política exterior sofisticada y bien implementada en un mundo más inestable, multipolar, con cambios climáticos y aceleraciones que no se vivieron en otras épocas. Por eso es apremiante que podamos responder cual es nuestro lugar en el mundo.

  • Hace poco comenzaste a trabajar en las cooperaciones internacionales del ministerio de Cultura. ¿Qué se puede hacer para fortalecer esas relaciones con China? ¿Por qué es un momento especial para hacerlo?

Es un momento interesante para las relaciones sino-argentinas en los distintos ámbitos y en particular en la cultura. Tenemos una larga historia de cooperación que se remonta a la década del 80´.

Es una circunstancia en la que Argentina se encuentra sin rivales en la región para profundizar esta relación. Hace una década China tenía una muy buena relación con Brasil pero ahora se ha vuelto un país hostil. Mientras que México por una serie de factores de larga data ha tenido siempre dificultades para avanzar en buenas relaciones. De los tres principales países de la región solo quedamos nosotros. China va a continuar apostando a su relación con Argentina como un actor clave para vincularse con el resto de la región.

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Es Profesor y licenciado en Filosofía (UBA), ha realizado estudios de posgrados sobre comunicación política y es Especialista en Estudios en China Contemporánea (UNLA).

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