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domingo, mayo 19, 2024

La batalla de la llamada «5ta. generación de Pekín», directores chinos contra Hollywood

El cine, medio de expresión y de comunicación al igual que otras formas artísticas tradicionales, es tanto una forma de expresión individual como nacional, por lo que puede traspasar fronteras y dar a conocer a un país. No sólo es “contenido” sino la forma en que se elabora lo que nos ofrece la oportunidad de conocer a la China moderna.
Zhang Yimou y Chen Kaige son representantes de la denominada “quinta generación” de cineastas chinos. Gracias a sus obras, el cine chino emergió y logró ser tenido muy en cuenta en los festivales internacionales. El término “quinta generación” hace referencia a la primera promoción de graduados de la Academia de Cine de Beijing (Beijing Film Academy) tras la Gran Revolución Cultural. Su estilo se caracteriza por un gran sentido estético y por la belleza compositiva. En la película Yellow Earth, de 1984, dirigida por Chen Kaige y que marcó un hito en la historia del cine chino, Zhang Yimou, su director de fotografía, empezó a utilizar espléndidos colores para mostrar la armonía de la naturaleza, que, al mismo tiempo, es presentada como fuerte y dura; mientras, los personajes y argumentos, a su vez, son complejos.
Las típicas películas de artes marciales provenientes de Hong Kong siempre constituyeron una fuente muy importante de ingresos económicos para la industria. Bruce Lee fue quien lo popularizó en Occidente. Este género resucitó en el siglo XXI y consiguió una amplia difusión. El tigre y el dragón, de Ang Lee, y Héroe (2002) y La casa de las dagas voladoras (2004), de Zhang Yimou, son tal vez sus exponentes más conocidos. Los vestuarios lujosos, los paisajes naturales pintorescos, las construcciones enormes y las vistosas peleas de artes marciales contribuyen significativamente a que sean apreciadas popularmente. Siempre tratan temas adaptados de historias de la China antigua, desde el período de los Estados Combatientes, hasta las dinastías Tang, Ming y Qing. La combinación de acontecimientos históricos y contenido ficticio facilita la comprensión de los espectadores extranjeros, a pesar de su desconocimiento sobre China.
Entre las películas más comerciales, además de las de artes marciales, también suelen encontrarse las comedias. Las relaciones económicas cada día más estrechas entre China y Occidente se reflejan frecuentemente en muchas películas, mostrando los retos a los que los chinos tienen que hacer frente hoy en día. Es el caso de «Big Shot’s Funeral», dirigida en 2001 por Feng Xiaogang, cuenta la historia de un equipo de rodaje norteamericano que viene al país asiático a filmar la nueva versión de El último emperador, de Bernardo Bertolucci; también el de «Gasp» (2009), de Zheng Zhong, que explica cómo la delegación de una compañía estadounidense llega a China en busca de nuevos socios comerciales y muestra de manera humorística los contactos y choques culturales entre chinos y occidentales: las diferencias en cuanto a formalidades y etiqueta social generan una gran cantidad de situaciones embarazosas con un gran efecto cómico.
Si bien un gran número de películas adaptan historias de la China clásica, también son muchas las que tratan temas de su historia contemporánea. Por ejemplo, la invasión japonesa entre 1937 y 1945 y la matanza de Nanjing, que se produjo en diciembre de 1937, han sido llevadas a la pantalla grande. Lu Chuan ha realizado hasta ahora tres películas, todas con gran éxito: su premiada obra «Nanjing! Nanjing! City of Life and Dead», muestra desde diferentes perspectivas la mencionada matanza de Nanjing; no se interesa únicamente por las víctimas, sino que intenta indagar en lo más profundo del corazón de los asesinos. Utilizando el blanco y negro, filma el proceso de la masacre en forma de documental realista, sin comentar directamente el acontecimiento.
Entre las películas de temática similar destaca «Cow», dirigida por Guan Hu en 2009. En forma de tragicomedia, Cow cuenta la historia del único superviviente de una aldea destruida por los japoneses y de su vaca. A diferencia de otras películas sobre el mismo tema, Guan mezcla de manera inteligente la tragedia y los elementos cómicos.
«The Message», dirigida por Chen Guofu y Gao Qunshu en 2009, es un thriller sobre unos sucesos ficticios con el trasfondo histórico de la invasión japonesa. También en 2009, Huang Jianxin y Han Sanping estrenaron la épica «The Founding of a Republic», representando el acontecimiento más importante para China en el siglo XX: la fundación de la República Popular China en 1949. Es una película que cuenta con la presencia de una multitud de estrellas cinematográficas y que fue la tercera más taquillera del año.
En 2010, uno de los grandes éxitos fue «Aftershock», en la que Feng Xiaogang tomaba el sismo de Tangshan de 1976 como tema principal, mostrando al espectador los efectos del desastre y cómo transformó la vida de una familia desde ese momento hasta 2008.
Desde finales del siglo XX, se empezó a formar la sexta generación de cineastas chinos y hoy en día se empieza a hablar ya de la séptima. La mayoría de ellos se graduaron de la Academia de Cine de Beijing y se decantan por el realismo social. Jia Zhangke es uno de sus miembros más destacados; también graduado de dicha academia, es un cineasta independiente que ha ido cultivando un estilo propio fuera del sistema de grandes estudios. Sus obras de 2008 y 2010,»24 City», y «I wish I know», se centran en la vida de los marginados en las ciudades, utilizando las técnicas del documental para pintar la imagen de la metrópoli.
Hoy en día las películas de temática urbana atraen principalmente a la juventud, ya que reflejan sus sueños y deseos aún no realizados, así como la búsqueda, descubrimiento y pérdida de grandes amores que experimentan. Suelen ser proyectos de directores jóvenes, poco conocidos e independientes, que, como Jia Zhangke, persiguen un estilo propio y tienen éxito en los festivales internacionales de cine, un camino que también recorrieron Zhang Yimou y Chen Kaige en los 80.
El cine de China se está desarrollando vigorosamente, como demuestran los múltiples cursos y escuelas cinematográficas. En el mercado internacional, el cine chino, con sus excelentes obras, finalmente enfrenta a Hollywood. Un festival internacional sin una película china es, hoy, inimaginable y todo el mundo parece esperar con ansiedad el último estreno chino. El deseo que una vez expresó Zhang Yimou, “quiero que las películas chinas caminen hacia el mundo”, se ha hecho realidad y justicia, no sólo para él, sino para todo el cine de China.

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