La democracia en el centro de la disputa entre EE.UU. y China
Foto: CGTN
El gobierno chino le respondió a la administración Biden con un nuevo Libro Blanco por su exclusión de la “Cumbre de la Democracia”. “La democracia no es un ornamento decorativo” señala el nuevo documento.

Ante la inminencia de la Cumbre por la Democracia convocada en noviembre por la administración Biden las tensiones entre las dos grandes potencias globales aumenta. Esta cumbre se llevará a cabo la próxima semana, los días 9 y 10 de diciembre excluyendo a países como China, Rusia, y Turquía. De América Latina fueron excluidos  también Bolivia, El Salvador, Venezuela, Cuba y Nicaragua de los 110 países invitados. La cumbre que se llevará a cabo de manera virtual y sí incluye a países aliados al gobierno norteamericano como Taiwán (lo cual para China resulta una provocación directa).

Tal como explicó Gustavo Girado en La Ruta China esta cumbre responde más que a un sincero filantropismo democrático a la estrategia de la administración Biden de aislar a la República Popular China de la diplomacia global. Las señales contrarias al gobierno del Partido Comunista Chino (PCCh) no son pocas para afirmar esta conclusión.

El gobierno chino tomó nota del ataque norteamericano y publicó este sábado un nuevo Libro Blanco titulado “China: la democracia que funciona”.  El texto de 52 páginas comienza reconociendo que: “La democracia es un valor común de la humanidad y un ideal que siempre ha sido anhelado por el Partido Comunista Chino y el pueblo chino”. En el documento hay continuas referencias a la historia y a las especificidades del desarrollo histórico de la democracia en el país asiático. Se destacan en sus líneas el fracaso de los intentos de establecer un modelo político occidental en el país y al estrecho vínculo entre el ideal democrático y el PCCh desde su fundación hace 100 años. También se hace hincapié en que China bajo el liderazgo de este partido ha logrado consolidar y estabilizar el poder del Estado de una manera sin precedente en los últimos siglos y  ha alcanzado la modernización del país logrando la eliminación de la pobreza extrema.

En el Libro Blanco se hace referencia a que el país ha dado lugar a elecciones y consultas que han hecho progresar a la democracia en el país. Además, se señala al fortalecimiento de las instituciones estatales, los organismos legislativos y al poder judicial que ha llevado adelante un arduo trabajo para combatir la corrupción. Se destaca particularmente la vigencia de instituciones multipartidarias como la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y de un sistema que respeta a las autonomías étnicas regionales.

Xu Lin, subdirector del Departamento de Publicidad del Comité Central del Partido Comunista de China y ministro de la Oficina de Información del Consejo de Estado, presentando el Libro Blanco “La democracia que funciona”. Sábado 4 de diciembre. Imagen: China SCIO

Contra el prejuicio de que en China sus habitantes no eligen a sus representantes se señala que en 2020 se han establecido 503.000 comités aldeanos y 112.000 comités de residentes en comunidades urbanas. En uno de los apartados se señala que en China se llevó a cabo recientemente la más extensa elección de representantes a nivel comunitario del mundo haciendo referencia a que entre los años 2016 y 2017 más de 900 millones de votantes participaron para elegir representantes para la Asamblea Popular Nacional.

Algunos contrastes conceptuales con EE.UU.

En el documento se pueden destacar varios contrastes conceptuales con la idea de democracia propuesta desde Norteamérica:

Democracia evolutiva vs Democracia estática

 En el documento se focaliza en importancia de desarrollar una democracia popular que incluya a sus procesos, resultados y mecanismos directos e indirectos que definan el futuro del Estado. “La democracia es un fenómeno concreto que está evolucionando constantemente” señala el preámbulo del Libro Blanco. En el documento también se reitera la idea de que: “la democracia no es un modelo fijo”.

Particularidades vs universalismo

El texto elaborado por la dirección del PCCh hace hincapié en las particularidades culturales e históricas de su país para explicar que la democracia en China ha encontrado su camino liderado por el partido: y ese camino ha arrojado datos sumamente positivos en las últimas décadas. A diferencia de las pretensiones universalistas norteamericanas en su concepción de la democracia, en el nuevo Libro Blanco se señala que: “La democracia es el derecho de cada pueblo  de cada país, más que una prerrogativa de unas pocas naciones”.

Transiciones ordenadas vs transiciones caóticas

Además, en el documento se destaca que la mejor manera de evaluar la democracia es observar cómo se dan las sucesiones de liderazgos. En una respuesta directa a lo sucedido con la toma del Capitolio durante la transición entre las administraciones de Trump y Biden, el gobierno chino reivindica los pacíficos cambios generacionales que se han dado entre los liderazgos en su país.

La propuesta de un nuevo modelo de democracia (que funcione)

El gobierno chino ante el ataque norteamericano respondió igual que lo ha hecho en otros libros blancos (sobre ambiente, comercio, integración global, salud, etc.) dando respuestas concretas, datos y pasando a la ofensiva con su propuesta. Por esa razón, ya no debería sorprender que este último libro blanco culmine planteando un nuevo modelo de democracia.

El Libro Blanco tiene un capítulo que da el titulo general al documento: “La democracia que funciona”. Allí se explicita que el objetivo de la democracia está en mejorar las expectativas del pueblo chino. Se hace referencia a la amplia extensión de derechos a la educación y a la salud, a los derechos humanos y derechos políticos y a la mejora del acceso a recursos económicos. “La democracia en China siempre pone al pueblo primero y ha mejorado su bienestar” se sostiene en el capítulo que destaca la importancia de la estabilidad social y la armonía para que la democracia pueda alcanzar sus metas.

A diferencia de la cosmovisión occidental que entiende a la democracia limitada a ciertos países en los últimos siglos, el documento del gobierno chino habla de la democracia como una forma política que ha tomado forma a lo largo de miles de años. En el último capítulo se señala que: “El mundo actual se enfrenta a los desafíos de una democracia excesiva, una democracia implementada con gran precipitación, un déficit democrático y una democracia que se desvanece”. Se hace referencia implícitamente a las crisis políticas que atraviesan los sistemas institucionales occidentales para procesar sus crisis internas y garantizar prosperidad a sus pueblos.

Ante esta situación China propone la necesidad de explorar nuevos caminos para la democracia y expone su ejemplo de una democracia que no siguió el camino de los países occidentales. El gobierno chino lejos de pretenderse poner como un ejemplo universal resalta lo dificultoso y tortuoso que fue para su país el proceso de democratización y destaca que: “copiar otros modelos de democracia es un esfuerzo problemático”.

Entre los últimos párrafos del Libro Blanco, sin hacer referencia directa a EE.UU., el gobierno chino decide poner en cuestión la importancia de promover la democracia en las relaciones internacionales. La propuesta de construir una comunidad de futuro compartido, que incluya a las relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo y la cooperación de beneficio mutuo, encuentran en la Iniciativa de la Franja y la Ruta un marco de trabajo apropiado según el documento. Pero además, se señala la importancia de que las reglas internacionales y los asuntos globales incluyan a todas los países, cuestionando indirectamente el poder de las potencias occidentales sobre las principales instituciones.

La administración demócrata que organiza la Cumbre por la Democracia excluyendo a China, está proponiendo un plano más de confrontación respecto al que propuso la administración Trump. Ya no solo se trata de aranceles, ataques a empresas y bravuconadas para la prensa. Biden y su gobierno buscan llevar adelante una batalla de ideas en la que China demuestra estar dispuesta a responder.