La escuela chino-argentina: un avance de la educación pública en la promoción de espacios bilingües y biculturales
Foto: Sitio Web del Gobierno de la Ciudad
En 2015 se inauguró la primera Escuela Pública Bilingüe Chino-Argentina en el barrio de Parque Patricios, con un sistema de inmersión dual en mandarín y castellano, permitiendo a las nuevas generaciones de chinos, “argenchinos” y también de argentinos sin orígenes chinos formarse en el entendimiento de ambas lenguas y culturas. En este artículo te contamos cómo funciona esta escuela y la relevancia de la misma.

Si bien existen en el país, y en particular en la Ciudad de Buenos Aires, distintas instituciones dedicadas a la enseñanza de la lengua china para niños y adolescentes, ya sea como segunda lengua (institutos y colegios privados) o como lengua de herencia (las escuelas de los sábados que ya hemos abordado en un artículo previo de La Ruta China), la creación de una escuela pública ha implicado un avance y un nuevo modelo para el aprendizaje del chino en el país.

Esta escuela, que ha buscado abarcar sucesivamente los distintos grados de la educación básica desde su creación en 2015 hasta la inclusión del 7mo grado que se previó para el 2021. No solo se enseña chino, sino que los niños están inmersos en clases duales. Un profesor o profesora sinoparlante, y otro/a hispanoparlante que actúan como una pareja pedagógica. En los grupos también se busca un equilibrio entre niños cuya lengua materna es el chino y aquellos cuya lengua materna es el español. Entre los diversos modelos de educación bilingüe a este sistema se lo conoce como de inmersión dual o recíproca. Ambas lenguas son utilizadas por igual para la enseñanza y aprendizaje y la comunicación en el ámbito escolar.

El objetivo de esta modalidad educativa no se limita a la adquisición de las lenguas, sino también al desarrollo de competencias pluriculturales.  La creación de esta escuela fue producto, según expresan fuentes del Gobierno de la Ciudad, del Convenio Marco de Cooperación entre la Comisión de Educación de la Ciudad de Beijing y el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente el proyecto educativo depende de la Gerencia a Operativa de Lenguas en la Educación.

Esta escuela marca en hito en múltiples sentidos tal como han analizado diferentes referentes del ámbito académico entre quienes se encuentran Florencia Sartori, Marina Tomasotti, Cristina Banfi, Evelia Romano, Sandra Revale y Yu Hwa Wu (estas cuatro últimas autoras en un artículo colectivo). No solo es producto de la cooperación internacional, sino que implica un cambio respecto de las políticas monolingües tradicionales en Argentina y por ende, una nueva visión de la actuación del Estado respecto de las lenguas de herencia o lenguas vinculadas a la inmigración.

Entre los objetivos centrales de este proyecto educativo se encuentran que los estudiantes alcancen elevados niveles de dominio de la primera y segunda lengua, un rendimiento académico similar o superior al de los alumnos de otras escuelas sin esta modalidad y, por último, el desarrollo de actitudes y conductas positivas hacia ambas culturas involucradas.

Los beneficios de este proyecto, por ende, son pensados en múltiples sentidos para contribuir no solo a la conservación y transmisión de la lengua china en el país, para la formación de jóvenes que tendrán variadas oportunidades derivadas de su bilingüismo, pero también, quizás, una tendencia que contribuya a profundizar los lazos culturales entre China y Argentina, de la mano de futuros profesionales sinoparlantes. La Escuela Bilingüe Chino – Argentina, por lo tanto, se suma, de un modo innovador, a los esfuerzos llevados adelante desde hace varias décadas, por las comunidades chinas y taiwanesas en Argentina para conservar, revalorizar, transmitir y difundir el mandarín junto con otras tantas expresiones culturales.