La literatura de la reforma y la apertura
Foto: fbkpage El libro del cambio
Un relato de Zhu Wen nos revela el período de reformas y apertura desde el punto de vista de un joven brigadista que participa de las acciones de emergencia ante una inundación

Últimamente en los medios de comunicación, en conferencias académicas o en las redes sociales, escuchamos hablar de la necesidad de mejorar y acrecentar “el intercambio con la República Popular China”. En general, cuando se menciona este imperativo, encontramos que el enunciado se refiere a un tipo de intercambio específico: el económico y comercial. Hemos escuchado muchas veces hablar sobre la necesidad de hacer negocios con China, de aumentar las exportaciones a China, de conocer al gigante asiático desde el punto de vista económico e imitarlo. Y si bien este aspecto es central y en definitiva tiene que ver con el hecho de que la República Popular China ha llegado a ser la primera economía del mundo, no deja de ser también cierto que es fundamental profundizar nuestro conocimiento de la cultura China si queremos establecer buenas relaciones (guanxi) con el dragón rojo. 

Un modo clásico de abordar una cultura a la distancia es a través de su literatura. Saber qué textos se escriben y escribieron, cuáles son los temas, los estilos, las escuelas estéticas, disponer de alguna periodización, cómo circulan los textos, cuáles son los mecanismos de legitimación y cómo funciona el mercado editorial y el público lector. Estas variables a partir de las cuales Occidente -Latinoamérica, en este caso- produce literatura; ¿valen también para China? O más aún: ¿existe la literatura china? Es decir, ¿es válido que utilicemos un concepto occidental para pensar ciertas producciones culturales chinas? ¿Podemos dar por sentado que nuestra definición de la literatura o de lo literario es compatible con la de ellos, o tenemos que empezar por reconsiderar la definición misma?

Estas preguntas preliminares podrían hacernos pensar que, cuando se trata de literatura china, nosotros los hispanoparlantes, tenemos que comenzar de cero. Afortunadamente no es así. 

Más allá de las discusiones teóricas que habilitan los interrogantes que mencionamos, actualmente contamos con el trabajo de algunos especialistas -como Miguel Ángel Petrecca,  Leila Gándara y Guillermo Bravo de la editorial Mil gotas- que se han ocupado de la tarea de traducir y dar a leer algunos textos literarios chinos, abriendo con esto una luz potente en un horizonte cultural que exige cada vez más faros con más potencia lumínica.

A partir de esta iniciativa es que podemos encontrar el volumen Después de Mao. Narrativa china actual, traducido por Petrecca y editado por Adriana Hidalgo en 2015. Se trata de una antología de diez narradores chinos nacidos entre 1960 y 1980 que intenta funcionar como una posible puerta de entrada al poco conocido mundo de la narrativa china contemporánea. El título de la antología señala algo muy interesante: estos relatos cuentan la historia de la China reciente, específicamente del período de reformas y apertura iniciadas por Deng Xiaoping, que tiene lugar luego de la muerte de Mao y de su turbulenta sucesión. 

Allí encontramos un relato como “Un pequeño cuento para Zhang Deng” de Zhu Wen. Este escritor, poeta, realizador cinematográfico y escenógrafo nació en Quanzhou, provincia de Fujian, en 1967. Estudió en la universidad de Southeast en Nanjin y se graduó con un graod en energía eléctrica. Su carrera de escritor comienza en 1994.

La narración “Un pequeño cuento para Zhang Deng” cuenta la historia de una inundación. Las noticias sobre las inundaciones en China siempre están a la orden del día, incluso en este mismo portal de noticias se puede leer sobre las inundaciones de este año en China. Pero además de una noticia y de un desafío para la política pública, la inundación funciona es como una lupa que permite ver de cerca las relaciones interpersonales. Y es esto último lo que nuestor relato va a explorar.

El protagonista del cuento ha llegado a una certeza en la vida: el mundo siempre te da dos cosas contradictorias y la tarea de uno es intentar equilibrar esa contradicción. A partir de esta premisa, la historia de  Zhang se cruza con las acciones del gobierno que moviliza todos sus recursos para enfrentar el riesgo de las inundaciones. Como miembro de la Liga de la Juventud del Partido, Zhang llega a ser voluntario de las Brigadas Juveniles de Emergencia, lo que implica hacer guardia en el Cuartel General de Prevención de las Inundaciones. Como la catástrofe se hace esperar, el relato se detiene en la actividad de Zhang junto a los otros miembros de la Brigada: juegan al poker y fuman, noche tras noche, mientras el estado de alerta parece desvanecerse. Fue un descuido el que determinó la expulsión de Zhang de la Brigada y su pase a la estación de bombeo. Allí el relato se diversifica, se  enfoca en el entorno familiar y en los anhelos amorosos y oníricos del protagonista. Finalmente, la inundación llega y en lugar de ser una catástrofe, termina resolviendo algunos problemas que parecían enquistados y permanentes en la vida de Zhang. En el último párrafo, el texto da un giro vertiginoso: aparece la voz del narrador que nos habla a los lectores, nos acerca una inquietud acerca de cómo siguió la vida de Zhang Deng luego de los cambios que trajo la inundación.  

En el final del cuento entendemos que estamos ante una narración que hace de la contradicción una estructura literaria:  el cuento pone en escena una situación que sucede en la China contemporánea pero lo hace por medio de una estructura narrativa tradicional, el relato enmarcado. En este tipo de narración es el último párrafo el que aparece recapitulando todo lo leído, explicando los sucesos con una última frase que  nos ofrece, si  no una moraleja, algún tipo de verdad acerca del mundo: “El mundo se parece por momentos a ese padre descuidado, que avanza resoplando igual que un elefante”.