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domingo, julio 21, 2024

La OTAN define a China como un «desafío sistémico»

El 29 y 30 de junio pasados, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebró su cumbre de mandatarios en la ciudad de Madrid, España. El foco estuvo puesto en los efectos de la guerra en Ucrania, la adhesión de nuevos miembros a la Organización (entre ellos, Suecia y Finlandia) y los desafíos sistémicos a la seguridad de occidente.

La OTAN es una alianza militar y de seguridad fundada en 1949, luego de la Segunda Guerra Mundial y en los inicios de la “Guerra Fría”. Los Alianza reúne a los Estados Unidos y a gran parte de los países de Europa Occidental, que crearon la herramienta para contener el avance de la Unión Soviética y adoptar una estrategia de “defensa colectiva”, es decir, que los Estados se comprometían a actuar en caso de ataque externo a cualquiera de sus miembros.

Fuente: El Universo.

Asimismo, la OTAN cumplió un rol “disciplinador” en los países considerados “rebeldes” del sur global. En caso de considerar que cualquiera de estos países de alejaba de la esfera de influencia capitalista occidental, se aplicaba todo el arsenal militar necesario para «aplacar» esa situación.

Si bien los propósitos que dieron origen a la OTAN desaparecieron después de la caída de la Unión Soviética en 1991, la Organización continuó operativa y funcionando plenamente. De hecho, la organización no solo impulsó y participó de una gran cantidad de conflictos bélicos (como en Serbia -1995-, en Yugoslavia -1999-, en Afganistán -2001-, en Irak -2003- o el Libia -2011-), sino que amplió su número de miembros extendiendo su influencia y radar de acción hacia Europa del Este.

En este marco, la Cumbre de la OTAN de 2022 se centró en la discusión de un “Nuevo Concepto Estratégico”. Se trata de un plan de 10 años que define los desafíos de la seguridad de la Organización a partir de un diagnóstico específico sobre la actualidad del sistema internacional. A partir de allí, la Alianza define tareas políticas y militares para abordar esos desafíos. El “Nuevo Concepto Estratégico OTAN 2022” reemplaza al “Concepto Estratégico” definido hace doce años en la Cumbre de Lisboa 2010.

Además de los miembros plenos de la Organización, fueron invitados otros mandatarios europeos, entre ellos los de Austria, Chipre, Finlandia, Georgia, Irlanda, Malta y Suecia. La novedad, sin dudas, fue la presencia de países del Asia-Pacífico, una región a la que la OTAN definió como prioritaria y en donde se encuentran los mayores desafíos para su seguridad. De la cumbre participaron los mandatarios de Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón.

En el documento, la OTAN afirma que la Alianza atraviesa “un momento crítico para nuestra seguridad y para la paz y la estabilidad internacionales”. Según los gobiernos de los países miembro esta nueva realidad exige un compromiso más fuerte de la Organización para “salvaguardar nuestra libertad y democracia”. El documento sostiene que “la creciente competencia estratégica y el avance del autoritarismo desafían los intereses y valores de la Alianza”.

Además, se deja en claro que: “estamos unidos por valores comunes: la libertad individual, los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho”. Estos son los valores liberales occidentales que sustentaron la primacía norteamericana y europea luego de la segunda guerra mundial.

Acto seguido, los aliados de la OTAN afirman: “los actores autoritarios desafían nuestros intereses, valores y forma de vida democrática”. En clara referencia a estados emergentes y en desarrollo como Rusia, China, Irán, etc., la OTAN señala que “estos actores también están a la vanguardia de un esfuerzo deliberado para socavar las normas e instituciones multilaterales y promover modelos autoritarios de gobierno”.

Si bien sostienen que “Rusia es la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los Aliados”, señalan también que “la República Popular China plantea desafíos sistémicos a la seguridad euroatlántica”. Decir que Rusia plantea “amenazas significativas y directas”, mientras que China plantea “desafíos sistémicos”, no es azaroso. La amenaza directa de la OTAN hoy es Rusia pero en términos estructurales es China.

De hecho, reafirmando lo señalado hace algunos meses por el secretario general de la Organización Jens Stoltenberg, el “Nuevo Concepto Estratégico” indica explícitamente al Indo-Pacífico como una región prioritaria, en tanto “los acontecimientos en esa región pueden afectar directamente a la seguridad euroatlántica”. Teniendo en cuenta esta situación la OTAN sostiene que fortalecerá “el diálogo y la cooperación con socios nuevos y existentes en el Indo-Pacífico para abordar los desafíos interregionales y los intereses de seguridad compartidos”.

El “Nuevo Concepto Estratégico” de la OTAN señala que “las ambiciones declaradas y las políticas coercitivas de la República Popular China desafían nuestros intereses, seguridad y valores”. Sostiene que: “la República Popular China emplea una amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su presencia global y proyectar su poder, mientras permanece opaca sobre su estrategia, intenciones y desarrollo militar”.

Por otra parte, afirman que “las operaciones híbridas y cibernéticas maliciosas de la República Popular China y su retórica de confrontación y desinformación tienen como objetivo a los Aliados y dañan la seguridad de la Alianza”. Según los firmantes del documento: “China busca controlar sectores tecnológicos e industriales clave, infraestructura crítica y materiales estratégicos y cadenas de suministro”. Desde la OTAN sostienen que China está disputando en dimensiones centrales del poder global, y a partir esto ponen en jaque la primacía hegemónica de la OTAN.

Los aliados explicitan la preocupación por el aumento de la cooperación entre China y los países emergentes y en desarrollo, que con su Iniciativa de la Franja y la Ruta está ocupando un rol de sostén del crecimiento económico del Sur global. La OTAN sostiene que “China utiliza su influencia económica para crear dependencias estratégicas y aumentar su influencia” y “se esfuerza por subvertir el orden internacional basado en reglas, incluso en los dominios espacial, cibernético y marítimo”.

Uno de los aspectos estratégicos señalados por la OTAN es la disputa por la carrera tecnológica. La OTAN señala que “los actores malignos [en alusión a China y Rusia] buscan degradar nuestra infraestructura crítica, interferir con nuestros servicios gubernamentales, extraer inteligencia, robar propiedad intelectual e impedir nuestras actividades militares”. Sostienen que: “los competidores estratégicos y los adversarios potenciales están invirtiendo en tecnologías que podrían restringir nuestro acceso y libertad para operar en el espacio, degradar nuestras capacidades espaciales, apuntar a nuestra infraestructura civil y militar, perjudicar nuestra defensa y dañar nuestra seguridad”. En consecuencia: “la primacía tecnológica influye cada vez más en el éxito en el campo de batalla”.

Para concluir, el documento sostiene que: “estamos juntos, como aliados, para defender nuestra libertad y contribuir a un mundo más pacífico”. Y lanzan una advertencia: “Si bien la OTAN es una alianza defensiva, nadie debe dudar de nuestra fuerza y determinación para defender cada centímetro del territorio aliado, preservar la soberanía y la integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra cualquier agresor”. “La Alianza tiene la capacidad y la determinación de imponer costos a un adversario que serían inaceptables y superarían con creces los beneficios que cualquier adversario podría aspirar a lograr” concluye el documento.

La nueva Cumbre de la OTAN en Madrid profundizó la reorientación estratégica de la OTAN hacia el Asia-Pacífico, poniendo a China como el principal desafío estructural del orden liberal capitalista occidental. El «nuevo concepto estratégico» explicita esta política, y puede traer aparejado un aumento de las tensiones internacionales en la región.

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Licenciado en Sociología. Becario Doctoral del CONICET. Docente UNLP y UNLa. Investigador del Centro de Estudios Chinos (IRI-UNLP) y del Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE). Integrante del Grupo de Trabajo de CLACSO "China y el mapa del poder mundial" y "Geopolítica, integración regional y sistema mundial".

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