Las importaciones chinas de maíz alcanzan el punto más alto en 15 años.
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Se espera que las importaciones para la campaña 2020/21 superen la cuota de importación establecida en un marco de aumento de demanda para consumo animal y restricciones de oferta por factores climáticos.

Los problemas con la cosecha doméstica de maíz en el noreste de China elevó el precio del cultivo esta semana a un nivel que no se alcanzaba hace 16 años según informó la agencia Bloomberg. La temporada de tifones impactó fuerte sobre las provincias de Heilongjiang, Jilin y Liaoning que en conjunto representan el 32% de la producción total de este grano. Sin embargo, a pesar de las condiciones climáticas adversas, desde el gobierno chino, esperan que la cosecha de maíz en esta nueva campaña alivie las presiones en un sector cuya demanda se recupera a paso firme.

Según estadísticas del servicio de Aduanas chino, en septiembre la importación de maíz aumentó 675% en términos interanuales con un volumen comerciado de 1.1 millones de toneladas. En lo que va del año las compras de maíz subieron 73% interanual con volúmenes cercano a los 6.67 millones de toneladas, alcanzando un nivel de importación que no se lograba desde 2005.

El gigante asiático mantiene una tasa arancelaria diferencial siempre y cuando la importación de grano se mantenga por debajo de los 7.2 Millones de toneladas. Sin embargo, aunque hasta ahora nunca usó del total de esta cuota, los expertos esperan que Beijing extienda la cuota de importación ya que al importar excediendo los limites estipulados, las tarifas de importación puede representar el 65% del precio de compra. Esta situación impactaría en el precio interno de los alimentos, por lo que la dinámica que pueda llegar a tener el comercio de granos es de suma importancia para las autoridades del PCCh. En este sentido, según informa Reuters  se habría llegado a un acuerdo con los Estados Unidos para importar 12 millones de toneladas de maíz en la campaña 2020/21 (octubre a septiembre) y acordado con Ucrania importar 5 millones de toneladas en el mismo período.

En consonancia con el maíz, en el mes de septiembre las importaciones de trigo, cebada y sorgo aumentaron un 585%,  57% y 356%  respectivamente en términos interanuales en un esfuerzo para satisfacer la demanda local ante las restricciones de oferta imperantes actualmente. Para el gobierno central la provisión de alimentos es una política de estado, por lo que se espera que se tomen las medidas necesarias para satisfacer las necesidades alimenticias de la población sin que esto implique un impacto en el precio interno de granos.

En nuestro país la sequía provocada por el efecto climático de “La niña” ha generado que la producción esperada de maíz caiga a 47 millones de toneladas. Si china continua con este sendero de expansión de la demanda de granos es posible que los precios de commodities tiendan a subir.  Por un lado el aumento de precios en granos podría significar un aumento en el ingreso de necesitadas divisas, pero como contraparte eso podría generar presiones al alza en el precio de los alimentos. Basta saber cómo podrá Argentina aprovechar estas condiciones en el frente externo en un contexto de alta volatilidad macroeconómica y alta inflación.