¿Más expansionismo fiscal o reacomodar las cuentas públicas? el dilema del gobierno chino
Foto: Bloomberg
La economía china repuntó en los últimos meses luego del impacto de la pandemia. Ahora el gobierno debe decidir cómo continúa su política económica para avanzar en un crecimiento sostenido.

La ciudad de Wuhan había sido en sus inicios el epicentro de la pandemia mundial de COVID-19. A medida que la misma se fue desplazando de Oriente a Occidente, trajo aparejado la caída del producto de muchas economías del globo. Muchos países occidentales (incluso Argentina, actualmente) aún se debaten qué estrategia seguir a fin de amortiguar los daños sanitarios y económicos, aunque muchas veces se cayó en el  falso dilema de economía versus salud como si los países pudieran elegir qué priorizar.

Sin embargo, el gigante asiático, desde sus inicios tuvo una estrategia firme de control de pandemia. China focalizó y maximizó el control sobre Wuhan y zonas aledañas que luego de un férreo control inicial, brinda señales de normalización de la situación; mientras que aún países occidentales todavía lidian con costos económicos y sanitarios. Es así como la economía china, durante el segundo trimestre del año 2020 ha podido repuntar un 3.2% del producto respecto a igual período de 2019 (luego de la caída del 6.8% durante el primer cuatrimestre).

Otros datos de interés publicados por el Buró Nacional de Estadísticas, es que la producción industrial se incrementó un 4,8% en junio, en comparación a junio de 2019. Esto estuvo en consonancia con la tendencia decreciente que presenta la tasa de desocupación urbana, que había tenido su pico en febrero (de 6.2%), cuando se gestaba el momento más duro de la pandemia, pero descendió a 5.7% en junio.

También es útil destacar que las ventas minoristas de bienes de consumo en junio, mostraron una caída interanual del 1.8%. A pesar de que este indicador aun presenta variaciones negativas respecto de 2019, hay una cierta recuperación del consumo si se tiene en cuenta que las caídas interanuales en el consumo habían sido de 15.8% y 7.5% en marzo y abril de 2020.

Sin embargo, los signos de recuperación que ha mostrado la economía China en los últimos meses, han tenido un sostén en la fuerte expansión fiscal y monetaria que ha impulsado el gobierno desde el inicio de la pandemia. Desde Beijing, ahora el dilema está puesto en si seguir impulsando políticas expansionistas con el objetivo de afianzar el repunte económico (esencialmente en términos de consumo y empleo), o bien poner un freno a dichas políticas con el fin de comenzar a recomponer las cuentas fiscales.

De cualquier manera, la incertidumbre del plano nacional (por la escalada con India, inundaciones del río Yangtsé y posibles rebrotes de coronavirus, entre otros factores) e internacional (por la caída de la economía global) exigen un estado de alerta permanente del gobierno central de Beijing.