En el año 1979 se estableció la “Política de un hijo por pareja” para la áreas urbanas con la finalidad de establecer un control poblacional en función de los objetivos de desarrollo y crecimiento del país.
La medida, que había generado polémicas por su aplicación, trajo aparejado el apoyo de la población y el logro de los indicadores socio-económicos más importantes a nivel mundial.
Si bien la política en cuestión forma parte de las cuestiones a revisar, en el año 2020 fueron las áreas rurales las que dieron la nota en torno a la aparición de una nueva forma de “matrimonio moderno”.
Particularmente en las áreas de Jiangsu y Zhejiang es donde se evidenció esta nueva forma de matrimonio en donde las parejas siguen viviendo con sus familias y pueden tener hasta dos hijos siendo cada uno portador del apellido materno por un lado y paterno por el otro.
Según el abogado local, Du peng, esta nueva forma responde a la necesidades de las familias en poder satisfacer sus necesidades emocionales y financieras sin poner en peligro sus tradiciones familiares y sin generar sobrecargas a ninguna de las partes.
Así mismo, señala que el origen de esta nueva forma de matrimonio está relacionado con la nueva dinámica laboral y social que en el marco de una creciente escasez de personas que puedan contribuir al cuidado de los niños y las niñas, obligan a los padres y madres a tener que considerar a sus familias para emprender las tareas de cuidado.
En opinión de Luo Ruixue, esta nueva forma de matrimonio contribuye al movimiento que comienza a liberarse de las tradiciones matrimoniales que ponían a los hombres como la columna vertebral de la familia.
Para la especialista en género, todavía resta mucho por lograr y avanzar en materia de igualdad, pero sostiene que frente a los cambios económicos y sociales que conducen a nuevas formas y niveles de vida, se están gestando nuevas relaciones matrimoniales que pueden constituir la antesala de cambios mayores.
Profesor de Historia.




