Nuevo estudio demuestra que China no puede abandonar la política de COVID cero
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Un estudio realizado por la Universidad Fudan de Shanghai estimó que una nueva ola de infecciones de Covid podría causar más de un millón de muertes si China abandona su política de “COVID cero”.

El estudio, dirigido por investigadores chinos de la Universidad Fudan de Shanghái,  publicado el martes en el sitio web de la revista internacional Nature Medicine, estimó que una ola de Omicron daría como resultado una demanda máxima de las unidades de cuidados intensivos 15,6 veces más de su capacidad existente y causaría aproximadamente 1,55 millones de muertes en China.

Según la investigación, China se vería altamente afectada por una nueva ola de Omicron, si se aliviaran las restricciones, debido a la baja aplicación de vacunas entre los grupos de mayor edad y la dependencia de inyecciones menos efectivas. La razón es que la estrategia de vacunación china priorizó inicialmente a los “grupos clave” con más probabilidades de contraer o propagar el virus, como los trabajadores de almacenes y las personas involucradas en el comercio transfronterizo, en lugar de los más vulnerables.

El estudio realizó varias “estrategias de mitigación”, incluidas campañas de vacunación, medicamentos antivirales e “intervenciones no farmacéuticas”, como el distanciamiento social. Ninguna medida tomada por sí sola redujo la tasa de mortalidad prevista a niveles comparables a la gripe.

Actualmente, Beijing ha aumentado las restricciones en medio de un brote local, mientras que la mayoría de los 25 millones de residentes de Shanghái han entrado en su sexta semana de confinamiento, a pesar de que los casos diarios cayeron a un mínimo de menos de 1500 este miércoles.

La política “Covid cero” le dará tiempo al gobierno chino para construir una barrera inmunológica, ya que unos 49 millones de personas mayores de 60 años o más no han sido vacunadas.

El equipo de investigación predijo, asimismo, que proteger a las personas vulnerables al garantizarles acceso a vacunas y terapias antivirales y mantener la implementación de intervenciones no farmacéuticas, podría ser suficiente para prevenir un sistema de salud abrumado, lo que sugiere que estos factores deberían ser puntos de énfasis en futuras políticas de mitigación.