Nüwa: la creadora, la reparadora del cielo
Foto: Yifei Liu. ArtStation
Hablar de mitología china implica, sí o sí, mencionar en algún momento a la diosa Nüwa, una de las más conocidas del panteón chino, de la que se dice creó al hombre y reparó el cielo, evitando así una catástrofe.

Existen diferentes versiones sobre la creación del mundo y del hombre dentro de la mitología china, como la del Qi generador o Li y Zhong. Sin embargo, las más conocidas son las relativas al gigante Pangu (盘古) y la diosa Nüwa (女娲). Según nos cuentan las historias mitológicas chinas, Nüwa sería hermana gemela de su propio esposo, Fuxi (伏羲). La madre de ambos, Huaxu (华胥), resultó embarazada tras pisar la huella de Leigong (雷公), deidad del trueno. Sobre Nüwa podría hablarse bastante, no obstante procuraremos dar algunas pinceladas al respecto de este personaje mitológico, recuperando algunos de los mitos más interesantes que se llevan contando en China desde tiempos inmemoriales. 

Nüwa suele ser representada como un ser bastante peculiar, y es que según las descripciones dadas, el cuerpo de la diosa sería mitad humano y mitad serpiente. Tal y como se comentaba hace un momento, Nüwa aparece en diferentes versiones —recordemos que la mitología china es muy caótica— que nos hablan de la creación del ser humano y de un hecho apocalíptico que estuvo cerca de acabar con el mundo y la humanidad. 

Sobre la creación del hombre

El mito más conocido al respecto y en el que participa Nüwa —existen otros en los que ella aparece igualmente— narra cómo la diosa estaba caminando por la ribera de un río en soledad. En estas circunstancias y necesitada de compañía, decidió jugar con el barro existente en la zona. Tomó pues el barro y le dio forma, creando diferentes animales, para después hacer figurillas de seres similares a ella en forma, creando así a los primeros seres humanos, quienes comenzaron a jugar con ella. Sin embargo, en un momento de fatiga, optó por buscar otra forma de crear a nuevos seres del barro sin necesidad de emplear tanto tiempo y energía. Por ello decidió utilizar una cuerda; sumergiéndola en el barro y posteriormente agitándola, formó numerosos pegotes en el suelo de donde comenzaron a surgir más humanos.

Esta historia guarda mucha similitud con otros mitos creadores a lo largo del mundo: una deidad que crea al ser humano a partir del barro. No obstante, el mito también contiene justificaciones de otros tipos, como el porqué de la existencia de diferentes clases sociales, y es que los humanos creados con las manos de Nüwa serían los antepasados de las clases altas y aristocráticas de la sociedad, mientras que los generados por ella utilizando la cuerda y el barro serían los pertenecientes a las clases más populares. Por esto último se puede decir igualmente que este mito guarda bastantes similitudes con aquel de origen hindú que explica el origen de las diferentes castas, en este caso en la India.

Sobre la reparación del cielo

Según los antiguos mitos chinos, la tierra estaba concebida con una forma plana y cuadrada, estando cubierta por una bóveda celeste curva —valga la redundancia—. La tierra, por sus cuatro esquinas, estaba sujeta y sostenida por el cielo a través de cuatro grandes sogas o pilares. En un momento dado, el dios Gonggong (龚工), en un arrebato de furia, chocó su cabeza contra un monte partiéndolo en dos —sería conocido como el “monte Partido”— y provocando importantes desequilibrios en la tierra y el cielo, rompiendo una de las sogas y resquebrajando el cielo. A raíz de esto, numerosas catástrofes y sucesos tuvieron lugar en el mundo: sequías, incendios y ataques de animales repentinos contra los humanos, hasta el punto de que la humanidad estuvo al borde de la extinción. Llegados a este punto, Nüwa intervino para restablecer el orden y salvar a los humanos que, recordemos, eran su creación. Para ello, empleó una serie de piedras coloridas con las que pudo reparar así la bóveda celeste. En este proceso, precisó la ayuda de Ao (鳌), una tortuga gigante, cuyas patas fueron cortadas y empleadas por Nüwa como nuevos pilares que pudieran devolver la estabilidad y equilibro a la tierra. 

Nüwa es un personaje fundamental para todo aquel interesado en la cultura china. Sus templos se ubican en numerosos puntos del país, destacando la provincia de Hebei, debido a que se cree que fue en el territorio de esta provincia donde Nüwa creó a la humanidad del barrio. Tal es la importancia de esta diosa y la relevancia de sus mitos que Sueño en el Pabellón Rojo, la novela más importante de la literatura china, comienza su historia con una roca que fue desechada por Nüwa en la reparación del cielo y cuya reencarnación posterior será Baoyu, el protagonista de la historia principal.