¿Qué dice el último Libro Blanco del gobierno chino sobre política internacional?
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En enero se publicó un nuevo Libro Blanco titulado “El desarrollo internacional de China para la cooperación en una nueva era”. El gobierno chino defiende una globalización que priorice el desarrollo de los países del sur.

El texto publicado por el Consejo de estado tiene 8 capítulos (además de un prólogo y una conclusión) y está publicado en inglés. Es significativo cómo comienza el nuevo libro blanco: “China es el país en desarrollo más grande del mundo”. China, a pesar de sus grandes éxitos económicos, sociales y tecnológicos continúa posicionándose como un país que transita hacia el desarrollo y no se considera ajeno a todos los países del mundo que afronta ese desafío.

Además de esa continuidad respecto a cómo el gobierno chino considera a su país hay notables continuidades con la línea histórica del Partido Comunista de China. Retomando la herencia de la revolución de 1949 se reivindica el humanitarismo y el internacionalismo para apoyar a otros países en su camino al desarrollo y, como es frecuente, en este tipo de documentos se reivindican los cinco principios de coexistencia pacífica (respeto mutuo por la integridad territorial, no agresión mutua, no interferencia en asuntos internos, beneficio mutuo y coexistencia pacífica) vigentes hace décadas.

La historia y la cultura chinas impregnan el texto también con el ideal de la armonía universal, la idea de la amabilidad mutua y la aspiración de lograr estabilidad y prosperidad común.

¿Qué mundo vivimos?

El gobierno chino asume que estamos en una nueva era global marcada por la interconexión e independencia entre los países. El futuro de la comunidad global será compartido independientemente de las voluntad aislacionista que algunos puedan tener. Para enfrentar ese mundo se resalta la perspectiva de construir una comunidad global basada en los principios de la amistad, sinceridad, beneficio mutuo e inclusividad para expandir las relaciones entre vecinos.

Para el gobierno chino “en el mundo se están llevando adelante cambios rápidos y sin precedentes en un siglo”. El desafío para todos los países es que ninguno puede en soledad puede llevar adelante su estabilidad y desarrollo sin la solidaridad y la cooperación. Se asume que China ha entrado en una nueva fase de su desarrollo para alcanzar un “moderno país socialista” y que eso solo será posible “con un desarrollo común de toda la humanidad”. Para lograr ese objetivo China se presenta dispuesto a defender el orden internacional y continuar cooperando para construir una comunidad global de futuro compartido.

¿Cómo afrontar los desafíos?

Entre los desafíos resaltados se encuentra la necesidad de terminar con la brecha entre el norte y el sur impulsando relaciones equitativas y de beneficio mutuo. Para enfrentar esa tarea China se asume como un país clave para desarrollar la cooperación Sur-Sur impulsando la plataforma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta para promover más y mejor infraestructura, comercio y conectividad. Según el documento “el desarrollo está en el tope de las prioridades de todos los países”. Para lograrlo hace falta coordinación entre los países y la responsabilidad principal es de aquellos que son económicamente más prósperos (a esto hace referencia el gobierno cuando habla de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”). China, a diferencia de otras décadas, asume que continúa siendo un país en vías de desarrollo pero cuya responsabilidad es cada día más importante.

Para afrontar este desafío el Consejo de Estado de la República Popular China define que es fundamental que se mantenga el compromiso con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas a pesar de las consecuencias de la pandemia. Se refuerza su confianza en las instituciones globales y particularmente en la Organización de Naciones Unidas.  Avanzar en eliminar la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria, el cuidado de la salud, la calidad educativa y la igualdad de género, mejorar la infraestructura y la  protección ambiental son tareas que no pueden ser pospuestas en la agenda global.

Sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta se hace referencia a los seis corredores, las seis rutas y los múltiples países involucrados con la construcción de puertos y aeropuertos. La propuesta que se propone revivir la vieja ruta de la seda dinamizando las economías de los países de Asia Central, Indochina,  el sur y el sureste asiático (con autopistas, vía férreas, puentes y túneles) es resaltada como una propuesta global.

En el documento hay un especial hincapié en todos los Foros vinculados con los países en vías de desarrollo (los foros China-África, Países árabes, CELAC, Islas de Pacífico, Cooperación económica y de comercio del Caribe, Países de habla portugués, etc.).

Deuda externa y pandemia

Entre las propuestas se retoma la idea de Xi Jinping de impulsar el Instituto Sur-Sur para la cooperación y el desarrollo (ISSCAD) creado en 2015 junto a la ONU, el uso del Fondo de Asistencia Cooperación Sur-Sur y lograr que el G20 implemente la iniciativa suspensión de los servicios de deuda para los países más pobres.

Luego de un año de iniciada la pandemia del Covid-19, China resalta su solidaridad con 150 países con el envío de testes, mascarillas y equipamiento médico, así como envío de equipos de expertos a otros 35. China donó 50 millones de dólares a la Organización Mundial de la Salud y otros 50 millones al Plan de respuesta humanitaria global al COVID-19 de la ONU. Ahora anuncia que 2.000 millones de dólares serán entregados desde China en calidad de ayuda internacional a los países más golpeados para seguir luchando contra el Covid-19. También se prometió más apoyo financiero para las organizaciones internaciones. Entre una de las propuestas del nuevo Libro Blanco está también hacer de las vacunas para el Covid-19 un bien público global.

Conclusiones

El gobierno chino se ve obligado a dejar de “ocultar su brillo” como propusiera Deng Xiaoping varias décadas cuando se lanzó el periodo de Reforma y Apertura. La modestia desde la cual China se incorporó a la economía global varias décadas atrás  ya no puede continuar de la misma manera ante un mundo en crisis, con otras potencias actuando irresponsablemente, con instituciones globales debilitadas y una China cada día más desarrollada.

Mientras China reivindica sus principios tradicionales y se continúa asumiendo como parte de los países en vías de desarrollo, ahora se ve ante la necesidad de asumir un mayor protagonismo en las instituciones globales. China se transformó en un ejemplo ineludible para los países de Asia, África, Oceanía y América Latina por eso su responsabilidad ante los países en vías de desarrollo será cada día mayor.

El nuevo Libro Blanco refleja una realidad ineludible: el desarrollo de China ha cambiado el mundo y la crisis actual la posiciona como la potencia global más interesada en promover el desarrollo en Asia, África, Oceanía y América Latina. Los proyectos de China ya son una realidad será cuestión de tiempo empezar a evaluar sus consecuencias.

Anexo: datos de la ayuda internacional de China