¿Quién fue Lin Zexu? China, el opio y las drogas
Foto: Tian Wangxing
Lin Zexu fue un importante funcionario chino de principios del siglo XIX y es considerado un héroe nacional en la China moderna por su oposición al tráfico de opio hacia su país.

Nacido en 1785 en la provincia de Fujian, Lin Zexu destacó como un importante erudito y funcionario imperial. Alcanzó el mayor grado dentro de la escala funcionarial, participó en la administración de hasta 14 provincias diferentes, fue gobernador de una de ellas y, además, su pensamiento fue una de las semillas que dio origen al Movimiento de Autofortalecimiento (este movimiento propugnaba una modernización progresiva del país en diferentes campos). Ahora bien, ¿por qué es considerado un héroe en China?

Retrato de Lin Zexu.

Desde el siglo XVIII cada vez más occidentales se aventuraban a arribar a las costas chinas para comerciar en la búsqueda de muebles, porcelana, artesanías y especialmente  del té. Desde la llegada de los Españoles a las Filipinas a mediados del siglo XVI, lo único que le interesaba a los chinos de Occidente era la plata. China tenía un gigantesco mercado interno y un sinfín de productos por lo que comerciar con el extranjero era algo innecesario, eso sí, este metal era muy apreciado y tras varios siglos de balanzas comerciales positivas el país había acumulado grandes cantidades de este metal. 

Ante esta situación, los británicos optaron por una estrategia cuanto menos inmoral: introducir opio en China. En cuestión de años y mediante cauces ilegales que incluía el soborno a las autoridades locales y comerciales del país (concretamente Cantón, donde tenía lugar este comercio), los adictos pasaron de un par de miles a 3 millones de personas. El opio estaba causando estragos y para remediar esta situación el emperador Daoguang (1820-1850) envió a su mejor hombre, Lin Zexu, a poner punto y final a esta situación.

Lin Zexu llegó a Cantón en 1838 como comisionado imperial y se puso manos a la obra: reclutó milicias, reforzó las defensas de Cantón, forzó a los extranjeros a entregar el opio para, posteriormente, destruir hasta 1800 toneladas (tardaron 23 días en destruirlo) e incluso le escribió a la reina Victoria para informarle sobre qué estaba pasando con el opio en su país. Sin embargo, pese a la posible euforia inicial, Lin Zexu no supo calcular la respuesta de la Gran Bretaña que acabó declarando la guerra a China (Primera Guerra del Opio, 1839-1842). El conflicto terminó con el Tratado de Nanjing que supuso la entrega de Hong Kong a Gran Bretaña y el inicio de innumerables humillaciones en los siguientes 110 años. 

Firma del Tratado de Nanjing de 1842.

Lin Zexu acabó degradado y desterrado a la recóndita provincia de Xinjiang. Allá implementó técnicas novedosas en la agricultura, volviendo productivas hasta 10 mil hectáreas en la árida región. Al final de su vida le fueron restituidos sus cargos, falleciendo de camino a la provincia de Guangxi en 1850.

En cualquier caso, el problema del opio tras la guerra fue en aumento, llegando a los más de 30 millones de adictos en el país y hasta afectar a las defensas del propio imperio ante la incapacidad de muchos soldados tras caer en la adicción. No obstante, el consumo acabó por “normalizarse” a lo largo del siglo XIX, siendo visto como algo propio de la cultura china (algo así como el mate en la Argentina), e incluso muchos campesinos dejaron de producir alimentos porque les era más rentable cultivar opio. 

Para principios del siglo XX el número de adictos era inferior al récord alcanzado en el siglo pasado, pero seguía suponiendo un problema. Por ello mismo en 1906 y 1911 se implementaron diferentes planes para erradicar la adicción del opio, el primero de 10 años vista y el segundo de seis, aunque con moderados éxitos. No sería hasta 1950 cuando ya con la República Popular China, se erradicó por completo este mal que había azotado el país en los últimos 150 años. Para 1952 la adicción al opio fue eliminada del país. 

Actualmente China posee una política de tolerancia cero hacia el consumo, tráfico y producción de drogas, llegando a dictarse la pena capital por este tipo de delito en numerosos casos. Por ello mismo es recomendable tener en cuenta esta información antes de ingresar al país. Conociendo más de cerca las consecuencias pasadas del opio en China sería lógico comprender la tan estricta postura del gigante asiático con respecto a este tema.