La Plaza Roja volvió a ser escenario de una de las conmemoraciones más significativas a nivel mundial; el 80° aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, hecho que marcó el fin de la Gran Guerra Patriótica, como se conoce en Rusia, y consolidó el triunfo global en la llamada Guerra Mundial contra el Fascismo.
La jornada del 9 de Mayo, marcada por un gran desfile militar y una serie de actos oficiales, destacó no sólo por su simbolismo histórico, sino también por el fuerte mensaje político y geoestratégico que se proyectó hacia el presente. Al recordar el sacrificio de millones de personas —civiles y soldados— que enfrentaron la brutalidad del nazismo y el militarismo japonés, los líderes de China y Rusia hicieron un llamado a la unidad internacional frente a las nuevas amenazas del unilateralismo, la hegemonía y la confrontación global.
Durante su visita a Moscú, el presidente chino Xi Jinping sostuvo un diálogo estratégico con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Ambos mandatarios aprovecharon el marco de las conmemoraciones para reforzar su alianza y subrayar el valor de su historia común, marcada por una lucha prolongada y determinante contra el fascismo.
Las celebraciones también recordaron el 80º aniversario de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa, otro frente fundamental de la lucha durante la segunda guerra mundial. Xi Jinping recalcó que esta victoria no sólo fue una proeza militar, sino una afirmación de la dignidad nacional y un punto de inflexión en la historia de Asia.
El sur global presente
Entre los asistentes al acto conmemorativo estuvieron los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Ibrahim Traoré (Burkina Faso), Nicolás Maduro (Venezuela) y Miguel Díaz Canel (Cuba) entre otros.
La participación de estos líderes no fue meramente protocolar: en un contexto internacional marcado por profundas tensiones geopolíticas, el evento simbolizó la consolidación de un bloque de países que aboga por un mundo multipolar. Rusia y China reafirmaron su compromiso de fortalecer su coordinación en foros multilaterales como la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, rechazando el unilateralismo y promoviendo una globalización económica inclusiva y equitativa.
Un desfile para la memoria y la reafirmación internacional
El desfile militar, que duró más de una hora, incluyó la tradicional entrada de los estandartes con la bandera rusa y la Bandera de la Victoria, al ritmo de la emotiva «Guerra Santa». La guardia de honor, compañías históricas y contingentes de militares activos desfilaron ante miles de espectadores. Este año, 13 países participaron en la procesión, incluyendo Azerbaiyán, Bielorrusia, Vietnam, Egipto, Mongolia y China, cuyo contingente fue el más numeroso entre las delegaciones extranjeras, con 102 soldados.
El simbolismo de esta movilización fue reforzado por las palabras de Xi Jinping, quien en un artículo firmado recordó que hace ocho décadas, «fuerzas justas de todo el mundo se unieron para vencer al fascismo». Hoy, advirtió, “la humanidad se encuentra nuevamente ante una disyuntiva: optar entre la unidad o la división, el diálogo o la confrontación, el beneficio mutuo o el juego de suma cero”.
La conmemoración del 80º aniversario de la victoria contra el fascismo fue mucho más que un evento ceremonial. Fue una afirmación de principios y de propósito: el recuerdo de una lucha compartida por la libertad, la defensa de la soberanía de los pueblos, y la necesidad urgente de forjar un sistema internacional más justo y representativo.
A través de este acto de memoria, China y Rusia no solo miraron hacia el pasado, sino que lanzaron un mensaje claro al mundo: el futuro debe construirse desde la cooperación, la equidad y el respeto mutuo.
China y su contribución a la derrota del militarismo japonés
Un capítulo fundamental de aquella lucha es la resistencia China contra la agresión militar japonesa. Como se recordará, Japón fue un activo alidado de la Alemania de Hitler en oriente. Desde 1931 hasta 1945, el pueblo chino sostuvo el frente oriental de la guerra, pagando un altísimo precio humano.
Con más de 13,5 millones de muertos, entre ellos más de 10 millones de civiles, China resistió durante catorce años la brutal ocupación y los crímenes de guerra del Imperio de Japón. Esta Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa —que comenzó mucho antes que el conflicto en Europa— fue la más prolongada de toda la Segunda Guerra Mundial.
El sacrificio de millones de ciudadanos sentó las bases para la primera victoria completa del país contra una potencia extranjera en la era moderna, restaurando la dignidad nacional y consolidando su papel como actor clave en la configuración del orden global postbélico.
A pesar de su débil base industrial en aquellos años, la nación china logró detener y finalmente derrotar al expansionismo japonés en su propio territorio, lo que se convirtió en símbolo de resistencia y orgullo nacional. Esta gesta marcó no solo una proeza militar, sino una reafirmación de los más de 5.000 años de historia y civilización china, resguardados frente a la amenaza de la colonización y la esclavitud.
«La humanidad se encuentra nuevamente ante decisiones cruciales», afirmó recientemente el presidente Xi Jinping. «Debemos optar entre la unidad o la división, el diálogo o la confrontación, el beneficio mutuo o el juego de suma cero». En esta nueva encrucijada global, China reafirma su firme determinación de defender el orden internacional construido tras la guerra, en el que jugó un papel decisivo como potencia vencedora y miembro fundador de la ONU.
La victoria de 1945 marcó, en palabras de muchos historiadores chinos, un renacimiento nacional. Como el ave fénix que resurge de sus cenizas, la China de hoy se proyecta como una potencia pacífica pero firme, determinada a no olvidar ni permitir que se reescriba la historia.
Periodista, redactor en medios gráficos digitales orientados al deporte, la política y otras temáticas especializadas. También me desempeñe en otros campos de la comunicación como la producción audiovisual y las redes sociales.




